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martes, 8 de septiembre de 2015

Pregón de las Fiestas de Sanzoles 2015.


Aquí os dejamos el pregón de las fiestas, que este año ha corrido a cargo del grupo de jóvenes del Camino de Santiago y de nuestro párroco.

1. GONZALO 
¡Buenas tardes, Sanzoles! ¡Gracias Alcaldía!
¡Es un gran honor y una osadia hablar ante ustedes! 
¿Hablemos? Pues hablamos. 
No somos charlatanes, ni pendencieros, ni golfos ni truanes, 
sino simples estudiantes y vecinos como vosotros. 

2. VANESA
Que algarabía de muchachos y muchachas, 
de solteros y casaderas, de viejos y jóvenes, 
de emigrantes y labriegos. 
Pues os voy a decir ni lo más ni lo menos. 
Atreveros a escuchar y verán los desatinos, que si así lo fueren,
cortamos el discurso y nos ganamos unos tomates y un huevo duro.
Ojala que la alegría presida estas palabras 
para solaz de todos y envidia de la contorna. 

3. VICTOR 
Pues sí, fuimos a Santiago, 
unos 250 km pateando, aldea tras aldea 
¡caminante no hay camino, se hace camino al andar! que dijo el poeta 
con mochilas a la espalda y el corazón inquieto por llegar. 
¡hasta el bote de KAS limón de vanessa!, ¡si llegó! Intacto.
No sabemos si lleno o vacío, llegó y yo lo vi. 

Eso sí. No llegaron ni el chorizo ni el jamón, 
que dimos bien cuenta de ello
y ni siquiera los 16 panes que compró Cristian,
que aunque nos duraron dos días, bien fueron acompañados.

¿Qué pasó con la italiana? Estaba cabreada porque no dormía
y he aquí que el lebrel, Luis le espetó: "¡tú nos jorobiaste la siesta!". 
Y desde aquel día, cuando alguien resoplaba o un chiste decía, 
un grito sonó con fuerza: lerelere. 

¡Viva sanzoles!, ¡Viva Sanzoles!
No nos andemos con contemplaciones. Lerelerele

4. ELOY 
Y aquel oriental que dejó la cena caliente y se fue a adorar a Alá. 
Cuando volvió y comió, dejó todo sin fregar… 
qué jeta tuvo aquel holgazán.

Y no hablemos de ronquidos, cansancios, ampollas y demás.
Lo pasamos bien de veras
y agradecidos por el agua de una ducha y una simple cama, 
Por la gente del camino, por los amaneceres y los valles, 
Por la vida que nos dieron y por todo aquello que tenemos. 

Y al llegar vaya recibimiento tanto en la plaza como aquí en el pueblo. 
Qué tendrá Santiago que hasta las estrellas van
gentes de todo el mundo sin complejos encontramos, 
pensando que seríamos unos pocos de Sanzoles y para de contar.

Se nos abrió la vida ante nosotros en pocos días, esa fue la verdad.
Lo mejor de cada uno tuvo destino 
dejando atrás los lamentos y los sufrimientos, 
porque todos somos peregrinos de la vida 
y no hay cera más que la que arde, claro está.

5. LUIS 
Pero no fuimos los primeros de este pueblo 
y tampoco seremos los últimos, 
porque un personaje tal, de nombre Zoilo, cordobés,
dicen que pasó por estas tierras
y de tal modo llegó, que nos quedamos con el nombre. 

Bien dicen algunos que no fue así, 
que sólo llegaron los restos en su viaje hacia Santiago
porque curó milagrosamente hígados y entrañas.
Fueron agradecidos con él porque en procesión lo sacamos
y con devoción le rezamos.
Leyenda o verdad, da igual, 
porque de Sanzoles somos gracias a él.

Y también otros que aparecieron un día con sus cencerros y caretas. 
Quien si no, el Zangarrón,
que recorrió las calles espantando pestes y penas
y es el dia de hoy que queremos un museo
para seguir haciendo ruido en esta Tierra del vino.

6. LAURA
Aprovechando nuestra posición en este lugar, 
una crítica les vamos hacer llegar. 
Como jóvenes que somos,
vamos de fiesta a todos los pueblos de la comarca
sin importarnos si nos invitan o no a limonada,
sin fijarnos en los festejos de sus programas 
y dándonos igual si la orquesta es buena o mala.

¿Y qué tienen todos estos pueblos por igual?
Que en todos nos los pasamos genial.
Y estando en nuestro pueblo, seguro que lo mismo pasará
y que las fiestas no nos defraudarán.

Por esto y aunque seamos jóvenes, algo queremos opinar.
Todos los veranos pasa igual,
se acercan las fiestas y solo se hace que criticar,
gobierne quien gobierne, haya los festejos que haya, 
es publicarse el programa, y no hay ninguna alabanza.

Y ello es debido a rencillas personales 
y a problemas con el que no es amigo, 
y por querer estar encima del vecino. 
De imponer la satisfacción personal 
a la del colectivo en general. 
Y por todo esto nosotros decimos: ¡Basta ya!.

Cuando llegue la semana cultural y las fiestas
vayan a todas las actividades y festejos posibles,
independientemente de quién las organice.
Dejen atrás los rencores y verán cómo serán más felices.

Desengáñense, porque las fiestas no las hacen unos de azul o de rojo,
sino que las hacemos todos nosotros, 
con los amigos, familiares y conocidos, 
y con los forasteros que son bien recibidos.

¡Sanzolanos! Llegan las fiestas.
Tiempo de reencuentros y dejar atrás todos los malos rollos. 
Solo debe haber un objetivo: disfrutar con gozo.

Otra cosa les decimos: 
Si salen con predisposición a pasárselo mal y con ánimo de criticar,
mejor quédense en casa y no nos vengan a amargar.
Espero que algunos os deis por aludidos
y reflexionéis sobre lo que os hemos dicho, 
porque sino esta parte del pregón de nada habrá servido. 

7. VIRGINIA
Que si yo que si tú.
¿Acaso nos va la vida?, ¿acaso llegó el progreso?
Vamos a ir al otro mundo sin nada, pobre o rico, todos iguales. 
Muchos se fueron y se irán, 
pero nosotros queremos morar y vivir aquí.

Para ello, inteligencia y creatividad, esfuerzo y comunidad. 
No esperemos nada si cada uno mete la cabeza debajo del ala, 
que eso lo hacen los avestruces. 
Reconozcamos que algo brutos si somos,
Que algo nos enseñaron los maestros de entonces,
A ser honrados y educados para ir a cualquier parte. 

8. CRISTIAN
Construyamos sobre roca y tendiendo puentes
vibrando en las vides y en las bodegas, 
doblando el espinazo y ayudando al compañero.
Dejémonos de dimes y diretes y miremos adelante.

La vida es más que unos días de toros, encierros y espantes,
aunque la fiesta ayuda claro, a superar los desgastes.
¡Viva Sanzoles!, ¡Viva Sanzoles!
No nos andemos con contemplaciones. Lerelerele 

9. JAIME
Por último les decimos 
que cuando acaben las fiestas, estas se deben juzgar, 
pero siempre desde el respeto y la objetividad, 
para ver si se pueden mejorar.
Que lo que se haga mal en un año no se repita en el futuro, 
Y lo que esté bien se mantenga durante mucho. 
Con la colaboración de todos, Sanzoles será un mejor lugar
Para devolverlo donde debería estar.

Y ahora le toca a hablar, a Manolo, nuestro cura
que nos contó que de joven, no llegó a Santiago
por unas botas que eran una locura. 
Esta vez si que entró en el Obradoiro
dando cumplida la misión de guiarnos felizmente.
Todos nos hicimos la foto
quedando retratados bajo la mirada del santo
Y de algunos padres afanosos por ver a sus hijos sanos.

10. MANOLO
Que puedo yo deciros ciudadanos de Sanzoles. 
No soy de din o dan, sino de "san" como vosotros.
De Sanzoles y además
ciudadano del mundo, para abrir los corazones.

Gracias por esta tierra y por el Dios que nos creó.
¿Cómo empezó? 
No por la cabeza, ni por el pulmón, 
lo hizo por el ombligo. 
Sí, por el ombligo, porque alguien lo cortó.

De mi madre y de la vuestra y ¿quién sino?.
Gracias por vuestra acogida y por la paciencia
que la hora de misa siempre puede esperar.
¿Qué algunos no van?, ¡Pues benditos sean igual!.

Y qué deciros, considerando, que el vino no puede faltar.
Y atención, no nos ocurra lo que a Colás (de Nicolás)
y a Melqui (de Melquisedec),
dos grandes amigos que después de las fiestas
iban tan borrachos que salieron al camino hacia Zamora dando tumbos.
Allí a lo lejos, divisaron unos toros y pensando se dijeron:
"Tú don Quijote y yo Sancho, vamos a embestirlos,
antes que ellos lo hagan con nosotros". 
Se dispusieron a correr camino abajo y estando ya cerca, 
sale vociferando D. Julián, aquel cura noblote y recio que les gritó:
"¡Dónde vais truhanes!,
¡válgame el cielo que ya no hay ni decencia ni educación!,
¡qué no son toros sino monjas!,
¡Que no tienen cornamenta, sino tocas y que van en oración.!

Desde aquel día Colás y Melqui no volvieron a beber,
excepto un vasito de aquel vino dulce que compartían
con el bueno de Julián después de misa en la sacristía,
dando gracias por evitar aquella embestida.
Porque la borrachera es pasajera y la cordura hace pensar.

Igual que los dichos de aquel fraile dominico 
que decían que tenía una barriga más grande que una falda camilla.
Se llamaba Tomás y fue muy famoso
porque después pasó a la posteridad.
Le llaman san de Santo Tomás. 
Que dijo: "Cada hombre tiene que inventar su camino"
O aquello de: "teme al hombre de un solo libro"
O "el amor ocupa el sitio que el conocimiento deja"
O incluso: "es requisito relajar la mente,
que hagamos uso de chistes de vez en cuando".
Ahí queda eso. 

¡Viva Sanzoles!, ¡Viva Sanzoles!.
No nos andemos con contemplaciones. Lerelerele.

Que la fiesta empieza y ha de durar.
Niños y jóvenes, y hasta el más humilde a disfrutar.
Vivid con alegría y pasión.
Que no os coja el toro ni la vida a traición.
Descubrid al otro con veneración 
y si os suelta un improperio, perdonad la ocasión.

Aquí se remata el pregón. Gracias a todos por vuestra atención.
No sin antes cantar como sabemos nuestra canción,
de este pueblo de Sanzoles que quiere vivir con arte y pasión.

¡VIVA SANZOLES!

Fotos: Santi Martín.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Pregón de D. Miguel Manzano - Texto completo.


D. Miguel Manzano me ha hecho llegar el texto de su pregón para que lo comparta con todos los lectores del Blog del Telecentro de Sanzoles. Mi más sincero agradecimiento una vez más hacia él. Aquí os lo dejo:

      "Comienzo mi discurso, que va a ser muy breve, deseando a todos los vecinos de este pueblo, para mí muy recordado, unas fiestas en las que abunde todo lo que la gente quiere para estos días: diversión, descanso, alegría, convivencia, buenos espectáculos y entretenimientos, para las cuatro generaciones que suelen convivir en la fiesta de cada año: los niños, los casados, los jubilados, y sobre todo la juventud, que se encuentra en la época en la que más se suele disfrutar de la vida y de las fiestas.

Agradezco al Ayuntamiento y a la Corporación Municipal, representados en el Sr. Alcalde, D. Juan Jesús Gallego, y también a la Comisión de Festejos, que se hayan acordado de mí para pregonar el comienzo de estos días festivos. Y lo agradezco porque sé muy bien que lo han hecho porque todavía viven aquí muchas personas, sobre todo mayores, que recuerdan mi breve estancia de un año en este pueblo, ejerciendo una profesión que precisamente interrumpí el día que me despedí del vecindario. Fue el último domingo del mes de agosto del año 1968. 

Durante los once meses que duró mi estancia en Sanzoles, pude conocer y tratar con muchos vecinos de toda condición, de los que recibí lecciones y con los que compartí experiencias que nunca he vuelto a olvidar. Y aunque mi memoria es floja para recordar los nombres, no he olvidado a las personas, y casi siempre recuerdo las caras, los rostros de muchos. Me ha ocurrido y me sigue ocurriendo con frecuencia cruzarme por Zamora con alguien que se me queda mirando, con una sonrisa abierta, con cara de simpatía, y me dice “¿Pero no se acuerda Vd. de mí? Soy Fulano de tal, de Sanzoles”. Y entonces, haciendo memoria, comentamos los episodios, los recuerdos y los acontecimientos en los que nuestras vidas se cruzaron. 

Mucho aprendí yo en este pueblo sobre las relaciones humanas, sobre la simpatía, sobre la ayuda, sobre el servicio mutuo entre vecinos, sobre la diversión. Incluso sobre lo que después ha llegado a ser mi principal profesión y ocupación, el estudio de las músicas populares de los pueblos de nuestra comunidad. 

Aquí, en Sanzoles, en la casa parroquial en la que viví once meses, escribí yo en música la primera canción de las mil ciento ochenta que llenan las páginas del Cancionero popular de Zamora. Fue la canción de toros popularizada en toda esta tierra, que la gente conoce por el estribillo Los toritos vienen. La pandilla de mozos que me la dictó, que frecuentaban mucho mi casa, cantaron como primera estrofa la que aludiendo a personajes y topónimos del entorno de Sanzoles, dice así:

 Los toros son del Hondajo
las vacas, del Carnerero; 
no las torean los mozos 
porque no tienen salero. 

versos, seguramente inventados por las mozas, para picar a los mozos, que son una muestra de cómo las canciones populares estaban incrustadas en las vivencias festivas y familiares de la gente que habita los pueblos (habitaba, tenemos que decir hoy, con cierta pena y nostalgia). Y del mismo corte era la estrofa, que alude con ingeniosos juegos de palabras al permiso gubernativo necesario para celebrar una corrida:
Ay, que viene, viene, 
ay, que va a venir, 
ay, que viene,viene
 por el boletín: 
por el boletín, 
por el oficial,
ay, que viene, viene,
ay, que va a llegar.

Este estribillo sólo lo escuché yo en Sanzoles, a pesar de que recogí otras variantes de la canción en varios pueblos de este entorno, incluido Fuentesaúco. Muy probablemente fue inventado en este pueblo. 

Y junto con el estribillo, me contaron muchas veces aquel percance torero que difícilmente puede haberse repetido en ningún otro lugar en la misma forma: un medio espontáneo, por nombre Pizarrín, que luego fue el ‘Cristero’ de la ermita del Cristo de Morales, cita a un toro desde la puerta de una bodega que da para el ruedo; el toro que se le arranca sin darle lugar a echar el cerrojo; los dos que se lanzan escalera abajo, y al rato sale el toro bufando, a por el siguiente, pero con una prenda de ropa interior del espontáneo colgando de las astas. La gente pensando en una cogida grave, y la sorpresa de que el espontáneo, aunque algo magullado, sale vivo de aquel percance. 

Aquí en Sanzoles, y también por indicación y ruego de aquel grupo de mozos, pude contribuir a dar solemnidad a la procesión de San Esteban, permitiendo que el Zangarrón, a pesar de un decreto episcopal que lo había censurado, entrase como parte integrante en el desfile procesional, bailando delante de la imagen, como se había venido haciendo desde tiempos inmemoriales hasta que un obispo lo prohibió. Sucedió aquello mucho antes de que comenzaran a ser estudiadas y restauradas las representaciones danzadas que los historiadores han venido a denominar ‘Mascaradas de Invierno’, ritos ancestrales y, claro está, profanos. No iban a ser ritos cristianos (aunque sí pudieron ser religiosos), porque fue la soldadesca romana que conquistó la Península Ibérica la que los trajo aquí, o los conservó si venían de tiempos más antiguos, antes de que Hispania fuese cristianizada. Si queda y anda por aquí alguno de los quintos de 1968, recordará lo que estoy diciendo. Porque aquel año se hicieron las cosas ‘comodiosmanda’: los quintos, dentro de la procesión, bailando delante de la imagen de San Esteban, el Zangarron poniendo orden, que es lo suyo, y el cura en su sitio, revestido con la capa más brillante que encontró en las cajoneras de la sacristía. 

En este pueblo también encontré yo lo que nunca he vuelto a encontrar en ninguno otro: un pueblo que tiene su himno propio, que la gente de aquellos años sabía y cantaba de memoria. ¡Un pueblo con su himno, con su tradición musical propia y singular, no es fácil encontrarlo! Un himno que, años después, como algunos todavía recordarán, cantó el público que llenaba el salón durante un concierto que yo dí aquí con el grupo Voces de la Tierra: 
 Viva Sanzoles, 
pueblo hermoso y de mucha ilusión,
los que hoy te ensalzan tus hijos son…

Un pueblo entero cantando con el coro que le había cantado el concierto fue un acto inolvidable, para mí único, pues nunca más me ha vuelto a ocurrir en los cientos de conciertos corales que dado. Seguro que muchos recordarán todavía aquella velada. 

Aquí también, yo mismo formé parte de otra pandilla de mozos, mucho más entrados en años, con los que compartía cada domingo el juego de la calva a la puerta de la bodega en la que después merendábamos en alegre camaradería y jolgorio. Por cierto, me hicieron pasar por la prueba, entonces obligatoria para ser admitido en el grupo, de comer un guisado de gato, pero no porque me dieran gato por liebre intentando engañarme, sino al revés: "O comes de este gato, o no formarás parte de esta pandilla". De estos y de otros muchos recuerdos he hablado muchas veces con las personas de Sanzoles que me he encontrado durante estas décadas. Muy a menudo por la calle, y últimamente con quienes formábamos parte de "la Peña del Sintrón", como la llamábamos, los que nos reencontrábamos cada mes en el Centro Sur. 

Muchas cosas han cambiado en la sociedad desde aquel año que estoy recordando. Muchas, también, en la forma de vivir, en la forma de organizar la vida común, en la manera de entender y gobernar los derechos y deberes de los ciudadanos. Todos esos cambios encontraron a las gentes de nuestro país en muy diferentes situaciones. Pero yo les puedo asegurar a los más jóvenes que Sanzoles era ya entonces un pueblo en el que las relaciones de convivencia, de ayuda mutua, de ejercicio de las profesiones y trabajos, de relación entre las diversas capas sociales que componían el pueblo, eran ya un presagio de lo que desde pocos años después iba a ser la sociedad civil a la que se llegó con la venida de la democracia. Ya desde mis años de estudiante pude yo conocer detalles de la vida de este pueblo por un condiscípulo al que nunca he vuelto a ver. De lo que él contaba, de su forma de ser, siempre alegre, de su gracia e ingenio, de las historias que de su pueblo contaba, conservo todavía recuerdos muy vivos, de esos que uno aprende cuando es casi un niño y jamás se vuelven a olvidar. Recuerdos agradables que, durante el corto año estuve aquí viviendo, pude comprobar personalmente. 

Por las personas con las que todavía sigo encontrándome, todas ellas ya mayores, como yo mismo, y por las noticias, imágenes y escritos que con frecuencia me llegan cuando visito en internet el blog del Telecentro de Sanzoles, que con tan buena mano realiza y cuida Santi Martín, me voy enterando de lo nuevo y recordando lo antiguo de este hermoso pueblo, cuya silueta inconfundible, recostada sobre una suave ladera, nunca olvidaré. Yo espero y deseo que, a pesar de las condiciones difíciles que han estado y están pasando todos los pueblos, por las causas que todos conocemos, este pueblo de Sanzoles conserve, en los que todavía lo habitan, la solidaridad, la dignidad en el trabajo, la alegría y el espíritu de iniciativa que antaño lo caracterizó.

Para terminar, repito el agradecimiento por esta ocasión de ser el pregonero de las fiestas, y con el deseo con el que comenzaba este breve discurso: 

Que estos días festivos sean para todos los vecinos y habitantes de Sanzoles una ocasión de alegría, de diversión, de esparcimiento, de ocio entretenido y activo: de eso que queremos expresar cuando decimos lo que digo para terminar. 

¡FELICES FIESTAS A TODAS Y A TODOS! 

De parte de este que les habla, antiguo vecino de este pueblo: 

Miguel Manzano."