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miércoles, 16 de enero de 2008

Una triste noticia

Hace algo más de un mes el Telecentro se hacía eco del centenario cumpleaños de nuestra vecina Ambrosia González Hernández. Lamentablemente hoy, nos tenemos q hacer eco de la triste noticia de su fallecimiento esta madrugada mientras dormía.

Desde aquí queremos envíar un abrazo y nuestro más sincero pésame a su familia. D.E.P.

SIGUE MÁS ADELANTE

Quise saber mi destino
y fui camino adelante,
sin detenerme un instante
ni cometer desatinos.

Y oí una voz que decía:
Sigue más adelante.

Seguí camino adelante,
como la voz me decía,
antes que acabara el día,
pues quería llegar cuanto antes.

Y la voz me repetía:
Sigue más adelante.

Seguí caminando más,
pensando, ¿estará muy lejos,
para no llegar los viejos
y ya seré yo uno más?

Y la voz me repetía:
Sigue más adelante.

Y con afán de encontrar,
mi destino reservado,
seguí muy esperanzado
y deseando llegar.

Y la voz me repetía:
Sigue más adelante.

Y ya me iba cansando,
de no encontrar mi destino
que dudé seguir el camino
y continuar esperando

Y la voz me repetía:
Sigue más adelante.

Pero al fín continué
y ya muy viejo y rendido,
encontré lo no perdido,
una tumba que acepté.

Y la voz dijo esta vez:
"No sigas más adelante.
Tu destino, éste es".

***
Versos de Santiago Esteban "El relojero"

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Sanzoles: Origen e Historia (Primera Parte)

Realizado or Santiago Martín Antruejo

Sanzoles está situado al sur del Duero y sus tierras corresponden en su inmensa mayoría al 2º periodo de la era terciaria del llamado Oligoceno, tierras sueltas, en cuyas capas inferiores del período formada de gruesos cantos rodados que han servido de drenaje natural a éstas, y en ellas florecieron enormes encinares que el arado fue devorando sin piedad. Su término se extiende como un gran saco un poco inclinado hacia el noreste, y se extiende desde Valdeescalona en el sureste hasta El culo del mundo en el ángulo Noreste del término (ambos parajes del mismo), especie de apéndice que se dirige hacia el norte y por donde sale el camino a Peleagonzalo. Sus alturas más destacadas están alrededor de los 750 metros de altitud, destacando La lámpara con los 771 y El Montico que llega a los 784 metros. Pero hay un fenómeno importante que hay que destacar: el río Talanda, que viene desde el sureste de la comarca, concretamente desde los pueblos de Argujillo, San Miguel de la Ribera, El Piñero y Venialbo, avanzando casi siempre perezoso hasta el Duero, como si tuviese miedo a unirse a él, como bien expresa el dicho popular: “El río Talanda, que cuando llueve anda y cuando no se para”.

Una bonita panorámica de Sanzoles. Foto de J.C. Parrado

A lo largo de sus praderas, un día cubiertas de alamedas como recuerdan los textos, el ganado ha encontrado siempre cobijo y sustento, y también en sus aguas estancadas tuvieron su sede durante siglos las famosas fiebres “tercianas”, que repetían cada 3 días y que torturaron a la población hasta épocas recientes.

Sus caminos llevan dos direcciones principalmente, unos hacia el noroeste, hacia el puente de la ciudad de Zamora, y otros, más discretos, dirección del otro puente, el de Toro.

En su término municipal hay una bella muestra de topónimos llenos de históricas sugerencias, que van desde la Cañada al Castillo, y desde la Frontera al Judío o desde el Hongón a las lámparas, las llaves o el Señor, Valdeluna o Valdemoro, sin olvidar el miedoso Teso de la Horca.

SANZOLES: UNA LARGA HISTORIA

Sanzoles corresponde a uno de los cuatro hagiotopónimos (vinculados con la Iglesia) que existen en nuestra comarca, junto a San Marcial, Santa Clara de Avedillo y San Miguel de la Ribera. Y es que en su nombre evoca el culto a Zoilo, un mártir cordobés que fue venerado a partir del siglo VII en el arrabal de los bordadores de la ciudad califal. Se trataría pues de un Santo que gozaría de gran devoción entre los mozárabes huidos de Al Andalus hacia tierras leonesas. Existe también otra versión que explica que este nombre corresponde al de un monje llamado Sanzoles, enterrado en Salamanca, y que se le considera abogado del mal de oídos. La leyenda popular dice que unos frailes tenían un convento en el Teso del Viso y que fueron ellos los fundadores del pueblo, por lo que se puede decir que Sanzoles tiene sus posibles orígines, al menos como poblamiento más moderno, en la repoblación medieval.

Sobre su suelo el hombre ha dejado huellas desde hace más de tres mil años (comienzos del Bronce I). Los topónimos que recuerdan formas circulares abundan sobre sus tierras, por ejemplo: el Redondil, el Redondial, que nos indican la existencia de restos, y hay lugares donde a pesar de las profundas labores de la maquinaria moderna, todavía se conservan. El año 1985, las niveladoras hicieron desaparecer un túmulo (montecillo artificial con que en algunos pueblos antiguos se cubría un sepulcro o sepultura), del que su solar es lo único que hemos podido contemplar. Los restos arqueológicos, sobre todo en la Dehesa de Valdemimbre, pedanía de Sanzoles, son muy abundantes. Allí existen , entre otros, restos arqueológicos prerroramos de gran importancia, entre ellos un sarcófago de piedra de época de Roma y el emplazamiento de un castro celta (asentamiento amurallado castreño), que todavía se conserva. También allí se han encontrado varias losas de mármol de origen romano.

En 1955, Eladio Sánchez, vecino del pueblo ya fallecido, encontró restos prehistóricos cavando en una huerta de su propiedad en el término del “Redondil”. Encontró varios cráneos humanos, un esqueleto al que le faltaban algunos huesos, 9 hachas de piedra negra, 4 o 5 raederas de piedra de pedernal (similares a las que se utilizaban para empedrar los trillos, aunque más duras, o también en los mecheros de mecha). Dichos restos fueron trasladados a Zamora, se supone que para un mejor estudio ya que según las primeras investigaciones podían datar del 2500 al 3000 a.c. Suponemos que actualmente se encuentren en el Museo Etnográfico.

Estos hallazgos son una muestra de la existencia de un poblamiento mucho más antiguo que el que señala la repoblación de la época medieval. También existen vestigios en las proximidades de asentamientos vetones.

La Edad Media aparece muy pronto en estas tierras y las fundaciones monásticas avanzan a través de ellas hacia el sur, una vez pasada la línea del Duero. El primer documento pertenece al año 1290, y corresponde a una licencia para hacer un molino “a medias” en Sanzoles, concedido por el deán Alfonso Pérez, cabeza del cabildo o comunidad de capitulares de la Catedral de Zamora. Este documento está escrito en una “vitela” (piel de vaca o ternera adobada muy pulida). El mismo deán, en 1352 concede una “yugada” de heredad de bueyes en Sanzoles a favor de su criado, Rodrigo Alfonso. No cabe duda que ya, desde la Alta Edad Media estas tierras del sur del Duero estuvieron vinculadas a la Iglesia, y esto indica las vicisitudes seguidas a lo largo de la Edad Moderna y la posterior desamortización.
En 1594, como consecuencia de problemas sobre diezmos, se celebra una concordia entre el Cabildo y el cura de Sanzoles, sobre el diezmo de Las Contiendas. El diezmo era la décima parte de los frutos que se pagaba a la Iglesia. Este documento es uno de los muchos que se encuentran en el Museo Catedralicio de Zamora. Es también una vitela y lleva sellos de plomo, con las armas pontificias, estampados con tinta roja. Esta bula papal pone fin al conflicto.

Sanzoles fue villa y señorío del cabildo de la Catedral de Zamora, junto con la de Bamba, el lugar de Avedillo y el despoblado de San Román de los Infantes. Este hecho nos permite analizar algunos fenómenos, que podían parecer raros pero que son normales dentro de lo que eran las jurisdicciones. Uno de ellos es el caso de un vasallo que en 1536 se le imponen penas por quebranto de cárcel y en 1561 se detiene a otro vasallo de Sanzoles por la justicia del deán y cabildo, "por demoler y quitar los mojones que los señores habían dispuesto poner entre los términos de la villa". Además se le acusaba de ser cabeza y caudillo de la villa, provocando a los vecinos de la misma contra las disposiciones que habían dado los propios señores de la villa. Estas penas iban desde los azotes, al hecho de ayudar a los pobres, pasando por ser expuesto a la vergüenza pública por las calles de la villa o a la excomunión de la Iglesia.

Durante el reinado de Felipe II, Sanzoles, como muchas otras villas pertenecientes a distintas jurisdicciones, sufrieron los avatares de la situación económica que atravesaba el reino. El 24 de diciembre de 1578 y por Real Fuero de Felipe II se indica la venta de los pueblos que son de su propiedad: Sanzoles, Fuentesaúco, medio pueblo de Venialbo, Villamor, La Dehesa de Guarratinos y Mayalde. Y así, Don Pedro Isunza, proveedor de los hombres de negocios financieros de Castilla, y domiciliado en Vitoria, solicitaba al rey las dos villas, la de Sanzoles y la de Bamba, “a cuenta de lo que la Hacienda Real le debía del asiento deL año 1575, tomado con él y con los demás hombres de negocios de Flandes”. Bamba estaba tasada para venta en 750.000 maravedís (antigua moneda española de cobre) y Sanzoles en 1.004.161. Estos acreedores de la Real Hacienda no las querían para “asentarse en ellas” y ser “señores de vasallos”, sino para cederlas. Y así fue, Pedro de Isunza cede la villa de Sanzoles a Francisco de Villalpando y Bamba a Juan Pérez de Granada. Sin embargo, las dos villas aspiran a ser libres, y para esto solicitaban y se les autorizaba un “censo” sobre los bienes propios. Nada va a ser posible, porque el rey Felipe II, a su muerte y autorizado por bula papal, decide devolver a la Iglesia los bienes que le había desamortizado aunque estuviesen en manos de terceros poseedores o los hubiesen comprado personas de la Hacienda Real, pagándoles el precio que verdaderamente les hubiera costado. Por lo que en 1598 tanto Sanzoles como Bamba vuelven a pertenecer al cabildo. Según el papa Clemente VIII, el rey había hecho esto por un problema de conciencia, "un descargo del alma de su majestad".

En este segundo retorno de la villa al deán y cabildo, se hacen con las alcabalas de Sanzoles. Estos impuestos hacen “huir a la población” y Sanzoles, que en 1598 contaba con 90 vecinos, ve desaparecer en dos años a más de 50, según dicen los documentos de la época, “gentes que merodean de lugar en lugar”, sin embargo las villas van a seguir perteneciendo al deán y cabildo hasta el siglo XIX.

La situación de Sanzoles, sin duda en un camino que desde el sur avanza hacia el río, le permite en 1657, que el deán y cabildo consignen un privilegio de alcabalas sobre Sanzoles. Las alcabalas eran ciertos impuestos que se pagaban en contratos de compra-venta y de permuta.

En 1811, todavía se remitían al deán y cabildo cuatro nombres de vasallos para elegir alcalde “a aquel que más hayan por conveniente”.

En resumen, las tierras que el deán y cabildo poseían en la villa llegaban al 90 por ciento, 285 cargas de seglares y 585 de eclesiásticos, a las que se le unían “Las Contiendas“ con el carácter de “tierras yermas”, que suponían 119 cargas.

Estas tierras se desamortizan entre 1842 y 1843 y en 1845 se venden 1300 fanegas en 39 lotes en total. Estas tierras entran a partir de este momento en la dinámica normal de herencias, compras y ventas, apareciendo los términos municipales, en más o en menos, con las características que conocemos.


Continuará...

BIBLIOGRAFÍA (Primera Parte):- “Por tierras de Zamora: Sanzoles”. Artículo escrito por D. Herminio Ramos y publicado en la edición dominical del periódico “El Correo de Zamora” de fecha: 3 de Mayo de 1987.


- “La Prehistoria en el término de Sanzoles”. Artículo escrito por D. Santiago Esteban y publicado en el periódico “El Correo de Zamora” de fecha 31-10-1981.

- "Legajo 48-2", depositado en la Catedral de Zamora.

Quiero agradecer muy especialmente a Casimiro Hernández, antiguo secretario del Ayuntamiento, por toda la información que sobre el pueblo me ha facilitado para poder elaborar este artículo para el blog, a Ana María Juan García y también a Mari Nieves Peralta por prestarme gentilmente una copia del magnífico artículo de Herminio Ramos que cito en la Bibliografía. Muchas gracias a los tres.

martes, 6 de noviembre de 2007

Sanzoles: Origen e Historia (Segunda Parte)

Realizado por: Santiago Martin Antruejo

Continuación de la primera parte...

Sanzoles está situado en la Meseta Castellana en lo alto de una ladera rocosa, bien protegido por Peña Tajada, el Cuco, La Bubilla y Las llaves, y en pleno corazón de la Tierra del Vino. Su altitud es de 719 metros sobre el nivel de mar, y este emplazamiento responde a su primitivo origen, de cara a la reconquista, altos cerros que dominaban sus alrededores siempre inciertos y siempre peligrosos. Dista de la capital zamorana unos 17 Km y posee una superficie de 26 Km2.

Sus calles, laberínticas y en cuesta, le dan un encanto y una belleza propias. Hay un dicho local malicioso que dice que: “Como Sanzoles está en cuesta, todas las mozas tienen las patas tuertas”. Apiñadas alrededor del que fue núcleo primitivo, se ha desplazado su crecimiento y en sus laderas se localizan numerosas bodegas reconfortantes y acogedoras en las que desde hace años se elaboran algunos de los vinos de más calidad y exquisitos de la comarca. De ahí su apellido: Sanzoles "del Vino".

Actualmente sus viñedos forman parte de la Denominación de Origen de Toro y distintas bodegas están vendiendo sus vinos en el mercado nacional e internacional.

Adobes y tapial, barro prensado, areniscas y cantos rodados fueron testigos y testimonio, siglo tras siglo de su quehacer, y al ritmo del tiempo se fue adaptando con clara inteligencia y extraordinaria generosidad.

Se cree que una rama del apellido “Sanz” fue fundadora de la Villa de Sanzoles, aunque no se sabe que familia pudo ser la que mantuvo casa solar en dicha localidad.

El número de habitantes de Sanzoles ronda actualmente los 600. El dato de mayor censo conocido es de los años 30 con 1480 habitantes. A partir de ahí el número de habitantes ha ido año tras año en casi constante decrecimiento, principalmente en los años 60 cuando mucha gente emigró a otras ciudades y países en busca de trabajo y una vida mejor.

Su iglesia dedicada a San Zoilo, está dotada de una clásica espadaña de formas barrocas y fuertes muros sujetados por gruesos contrafuertes. Aunque ha sufrido diversas remodelaciones, en su amplio interior se mantienen los arcos de piedra del material original. El altar y la sacristía son de nueva construcción. Interesa además por su retablo mayor de origen barroco (Siglo XV) y por un crucificado cuyo rostro sosegado estimula ternuras y devociones. En sus diversos altares podemos encontrar, entre otros, tallas de San Isidro, Santa Rita, San Zoilo, San Antonio Abad o San Esteban, que sale en procesión el día de la Fiesta del Zangarrón, única mascarada local de invierno zamorana que, hasta el momento, cuenta con el reconocimiento por parte de la Junta de Castilla y León de “Fiesta de Interés turístico Regional”, junto con la de "Los Carochos" de Riofrío de Aliste.

Otra pieza importante por sus características es una cruz de cobre esmaltado del primer cuarto del siglo XIII que pertenece a la Iglesia de Sanzoles y que, por su valor, se halla depositada en el Obispado de Zamora.

Dicha cruz pudo ser hecha en un taller de Limoges. Mide 37,5 x 25 cm y es la única de metallistería esmaltada románica que conserva la Diócesis de Zamora. Está formada por una placa de cobre recortada en forma de cruz latina, con cuadrón discoidal. El anverso va rellenado de esmaltes realizados con la técnica de excavado o champlevé. Una cinta azul turquesa y blanca “bordea el perímetro”. El cuadrón aparece decorado “con tres círculos en azul cobalto, en los que se inscriben flores tetrapétalas, perfiladas por rombos, con hojas esmaltadas en amarillo y verde, y otras tres rosetas, una de ellas esmaltada (la única conservada) en amarillo-verde-rojo. La cruz lisa se alza sobre el Calvario, representado mediante un cúmulo de escamas dispuestas triangularmente, en nº decreciente de cuatro a uno, con las cavidades también esmaltadas. El títulus contiene una inscripción grabada con los anagramas de Cristo en latín y griego. Anteriormente llevó sobrepuesta la figura del crucificado, “hoy perdida”.

Foto de la cruz de cobre esmaltado de Sanzoles

Tal es su valor que ha sido expuesta en importantes muestras de arte del país como “Las Edades del Hombre: RemembranZa” e incluso internacionales como la reciente “Caminos de Santiago. Arte en el periodo del Románico en Castilla y León” del Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro y del Museo de Bellas Artes de Sao Paulo (Brasil).

Dicha pieza es también un cruz de peregrinación, y no sólo por su vinculación al Viso sino también por pertenecer a una población cercana a una de las diversas rutas jacobeas que atraviesan la región: la Vía de la plata, y que es muestra de la forma de vida, del desarrollo cultural de la región y de la influencia que tuvieron las peregrinaciones a Santiago en el Medievo, durante los siglos XI al XIII.

Sanzoles está lleno de galerías subterráneas que van en varias direcciones. Unos dicen que se hicieron para esconderse cuando llegaron los moros, otros dicen que para bajar el agua al pilón que existió donde está la fuente de “El Caño”. En fin, galerías que algunos de nuestros abuelos recorrieron siendo chiquillos, inconscientes de los muchos peligros que podían correr, y que fueron taponadas hace tiempo. A ellas entraban por un sitio que denominan “El enguilón de la mora” o “La fuente de la mora”, como también era llamada, que era una cueva situada casi en el centro de la calle, a la derecha del antiguo supermercado de Valentina y Florencio. Al estar situada a ras de suelo, para poder pasar había que hacerlo con cuidado por un estrecho sendero que había, y más si era de noche, ya que al no haber luz eléctrica se corría el riesgo de caer por su hueco. Hoy en día esta cueva está sepultada.

Esto también confirma que Sanzoles pudo existir ya en la Reconquista, como asentamiento cristiano para consolidar el territorio conquistado a los musulmanes.

Continuará...

BIBLIOGRAFÍA (Segunda Parte):

- “Por tierras de Zamora: Sanzoles”. Artículo escrito por D. Herminio Ramos y publicado en la edición dominical del periódico “El Correo de Zamora” de fecha: 3 de Mayo de 1987.

- "Diccionario Hispano de Apellidos". Tomo IV-A

- “Bandera de piedra y cobre”. Artículo escrito por Jesús Hernández y publicado en “La Opinión de Zamora”. (19-11-2006)

- “El enguilón de la Mora”. Artículo escrito por D. Santiago Esteban y publicado en el periódico “El Correo de Zamora”.

- “Zamora: Pueblo a pueblo”. Coleccionable dominical por fascículos editado por el periódico “La Opinión de Zamora”.

- “La Prehistoria en el término de Sanzoles”. Artículo escrito por D. Santiago Esteban y publicado en el periódico “El Correo de Zamora” de fecha 31-10-1981.

- Enciclopedia Wikipedia (Internet): http://www.es.wikipedia.org/

martes, 10 de octubre de 2006

TIEMPO DE VENDIMIA

Escrito por Santi Martín

Los meses de Septiembre y Octubre son los meses de Vendimia en Sanzoles, así como de todas las labores relacionadas con la elaboración del vino. Los caldos que se elaboran en las bodegas sanzolanas son muy apreciados desde hace muchos años, ya que Sanzoles siempre ha contado en su territorio con muchas viñas de uva de muy buena calidad, de ahí su nombre Sanzoles del Vino. Durante unos años algunas se arrancaron, debido a la concentración parcelaria que se hizo en el pueblo, y otras se dejaron perder, pero en la actualidad ha vuelto a resurgir con mucha fuerza el espíritu del vino en el pueblo.

He querido publicar uno de los numerosos escritos de D. Santiago Esteban, en Sanzoles más conocido como “El Relojero”, gran apasionado de la escritura que contó en sus escritos muchas historias y sucesos del pueblo como el que a continuación relata...


EL VAHO DE LAS BODEGAS

En estos días de Vendimia, tienen que andar con mucho cuidado los agricultores vinícolas, pues hay muchos que se fían y bajan a las bodegas sin precaución cuando ya tienen fermentando las cubas y esta confianza que tienen en sí mismos, puede costarle la vida.
Este vaho, es un gas carbónico asfixiante muy denso, por lo que está siempre a ras de suelo y va subiendo a medida que va aumentando el volumen; es algo así como el gas butano.

Si entrase el sol por el cañón de una bodega donde hubiera vaho, se vería como una neblina a cierta altura del suelo. ¡Cuidado!, que esa neblina es la muerte por asfixia; produce un tufillo agradable, pero cuando quiere uno darse cuenta se asfixia se ahoga y si no tiene quien le auxilie, está perdido.

Hace bastantes años, dos hermanos de Sanzoles, Florián el mayor y Roga el menor, tenían un lagar con la bodega dentro de él, teniendo alguna cuba fermentando. Al llegar uno de los días con un carro cargado de uvas, no encontraba la llave de la puerta por ninguna parte, el mayor dijo a los que se encontraban con ellos que le ataran con una soga y le bajaran por la zarcera y al llegar abajo, cortar la respiración, se desataba y empezaba a correr el pasillo adelante y subía por la escalera y abría la puerta desde dentro. Y así lo hicieron. Pero al empezar a correr por el pasillo, no se acordó de que tenía una escalera de mano estribada sobre una cuba, pegó con la cabeza en ella y cayó al suelo sin conocimiento. Los que le habían bajado y estaban esperando en la puerta, al observar que pasaba el tiempo y no subía, empezaron a llamarle y al no contestar, rompieron la puerta y el pequeño se coló por el hueco sin que lo pudieran sujetar, bajó corriendo, tropezó con su hermano y cayó encima de él. Los que estaban haciendo la operación, terminaron de romper la puerta a toda prisa y pusieron una máquina ventiladora en la zarcera empezando a dar a la manivela a toda velocidad. Cuando terminaron de echar el vaho, los subieron muertos, se creyeron, pero el médico que ya había llegado les hizo respirar y se salvaron. El mayor no lo pasó tan mal porque al perder el conocimiento, no debió respirar apenas, pero el otro cuando yo le ví echando una espuma amarilla por la boca y casi sin conocimiento, creí que no se salvaba; pero se salvaron los dos y viven. El mayor en Sanzoles y Roga en la curva de Santa Ana con su fábrica de dulces.

Pero no sucedió lo mismo a Juan, que estaba en el baile con unos amigos y les dijo que se iba a la bodega a mejer las cubas. Como había transcurrido el tiempo que podía haber empleado, se fueron los amigos allá pensando lo peor y, en efecto, así fue. Cuando pudieron bajar, ya estaba muerto. Las imprudencias se pagan caras.

También una vaca por comer orujo en un pilón de grandes dimensiones, llegó a caer y se asfixió, pues ya desprendía vaho el orujo.

Hay muchos casos y todos son por imprudencias. Como mi prima Natalia, que dejó unas botas abajo sin darse cuenta, y al día siguiente se acordó y no se anduvo con chiquitas: bajó corriendo, agarró las botas y al ir hacia la escalera empezó a tambalearse y a zumbarle los oídos y golpearse las sienes y trompicando y agarrándose, pudo subir, pero estuvo a punto de quedar allí.

Hace dos días me dijeron que ya había habido dos casos como el que acabo de contar, que gracias a la rapidez con que actúan, los salvan, pero siempre es así.

Ahora en unos días están las bodegas abiertas de par en par; a ver quién es el “majo” que se atreve a entrar a robar vino...


Santiago Esteban Ganado “El Relojero”