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viernes, 2 de diciembre de 2011

Lugares: Pino de Valdemimbre (Pino de Gema)

Este ejemplar de pino de grandes dimensiones se encuentra situado en mitad de la llanura de Tierra del Vino, entre los municipios de Sanzoles y Gema del vino, más concretamente en un encinar privado junto a la Dehesa de Valdemimbre (pedanía de Sanzoles), rodeado de tierras destinadas a cultivo agrícola y ganadero, aunque por su colosal tamaño se puede ver a lo lejos desde la carretera principal que lleva a Sanzoles (ZA-210) o de Gema a Fuentesaúco (CL-605).

Nombre vulgar: Pino piñonero, doncel, albar. (Pinus pinea)
 Medidas: Altura: 20 metros. Ancho: 20,5 metros (con copa). Perímetro: 3,35 metros.

No se puede decir que sea autóctono, pues no se encuentra ningún otro pino piñonero de estas dimensiones en el área. Por lo que se supone que procede de plantación artificial por algún antiguo propietario de las fincas próximas en las que se encuentra. Además, los pinares zamoranos, están localizados más al sureste de la provincia, haciendo frontera con la de Valladolid, sobre suelos arenosos, silíceos y profundos.

Tiene una edad aproximada de unos 150 años. Su tronco cilíndrico se eleva hasta una altura de 20 metros, donde su copa aparasolada manifiesta la pérdida de algunas ramas como consecuencia del peso de la nieve y otros temporales. Constituye un hito visual entre el resto de las especies por su tamaño, edad y porte. Como curiosidad, dicho pino, también llamado Pino de Gema, figura plasmado en el escudo de la citada localidad, y es que según el Sigpac se encuentra en el término de Gema (Polígono 4, parcela nº 6, población nº 103).


Junto con el pino de Valdemimbre, otros seis árboles zamoranos comparten actualmente singularidad especial: El pino de la Laguna, situado en la Laguna de El Pego; la sequoya del Jardín de Muelas de los Caballeros y el propio jardín donde crecen diversas especies exóticas; el castaño que se encuentra en el casco urbano de Remesal de Sanabria; el Castaño situado a las afueras de Cervantes y el castaño que se asienta en el casco urbano de San Juan de la Cuesta. Hasta hace unos años también figuraba el castaño milenario de Sotillo de Sanabria, pero por su grave deterioro terminó siendo arrancado y talado.

Todos ellos figuran en el cuadro de honor del Catálogo de Especímenes Vegetales de singular relevancia de Castilla y León, formado por 145 especies únicas de toda la comunidad autónoma.

El Decreto 63/2003, de 22 de Mayo, establece el régimen de protección especial de estos monumentos naturales, «ya sea por sus medidas excepcionales dentro de la especie, por su edad, conformación, historia, particularidad científica, por su interés ecológico, paisajístico o cultural, con independencia de su emplazamiento en terreno forestal, agrícola o urbano, y sea cual fuere el organismo encargado de la gestión de dichos terrenos».

Los árboles constituyen «la más prestigiosa y atractiva manifestación de la flora de la Comunidad de Castilla y León». Muchos de ellos, además de cumplir diversas funciones ecológicas, representan hitos en la cultura e historia de los pueblos. Según establece el Decreto de la Junta, determinados individuos vegetales arbóreos tienen un valor patrimonial o un significado cultural, histórico o científico de singular transcendencia. Se trata de ejemplares que, por su porte o edad extraordinarios, o bien por su ubicación u otras características, han sido tradicionalmente conocidos, apreciados y protegidos por las colectividades que se han desarrollado en su entorno. Algunos están relacionados con hechos históricos o forman parte de la leyenda y tradición populares, e incluso del patrimonio artístico, como inspiradores de obras plásticas o literarias.

Desgraciadamente, el respeto y el aprecio social del que gozan no han sido siempre garantías suficientes para su conservación efectiva. Por lo que se hace necesario que la Administración regional ampare y garantice la conservación y protección de estos auténticos monumentos vivos, de tal manera que el pueblo castellano y leonés pueda disfrutar de ellos durante tantos años como lo permita su ciclo biológico.

Agradecimientos: 
José Antonio García Martín.
Fotos Gif propiedad y cortesía de: César Herranz Beltrán.
Más info: http://arbolessingularescyl.blogspot.com.es/

jueves, 15 de septiembre de 2011

Lugares: Capilla de la Dehesa de Valdemimbre

La pequeña capilla de la Dehesa de Valdemimbre está anexa a la casa principal de la finca. Antiguamente pertenecía a la Orden de San Juan de Jerusalén de Bóveda (actualmente, Caballeros de la Orden de Malta), cuya encomienda era la encargada de mandar los sacerdotes para que dijeran misa allí. Actualmente se encuentra cerrada al culto y, según me han comentado, algo abandonada. Una pena.

Una curiosidad: El propietario de la finca de pradera “La Cerca”, conocida por ser la que de mayor extensión de la antigua Dehesa de Valdemimbre (66 áreas y 55 centiáreas), además de sus derechos sobre la finca y del aprovechamiento del agua que discurría por el regato denominado London un día a la semana, tenía la obligación perpetua (según la escritura) de pagar una renta anual de diecinueve mil reales, impuesta por Don José Nuñez Valencia y Escarpizo, y que era distribuida así: siete mil reales por dotación a un capellán sacerdote que tenía la obligación de celebrar misa rezada todos los días del año en la Capilla existente en la casa principal de la finca, con todo lo necesario para el culto, y también de prestar sus auxilios espirituales a todos los que vivían en la Dehesa; dos mil quinientos reales, que se abonaban anualmente al sacerdote para los gastos del culto y de un acólito, haciéndose este pago y el de la dotación por trimestres vencidos en la misma dehesa; seis mil reales que el dueño tenía que distribuir todos los años a familias o individuos pobres y honrados, a su elección, dando las limosnas en presencia de los párrocos de las feligresías de donde pertenecieran los socorridos; y tres mil quinientos reales que entregaban al Obispo de Salamanca, para que este diera mil trescientos a la superiora y religiosas del convento de carmelitas de Alba de Tormes; igual cantidad a las de las Benitas de San Salvador de Ledesma; seiscientos a las del Corpus de Salamanca; y trescientos a las de Santa Ana, de dicha ciudad. Si alguno de estos conventos fuera suprimido, se entregaría su cantidad a las de otro que eligiere el Obispo.

Además de todo esto, se gravaban otros nueve mil reales anuales que los propietarios debían entregar, por trimestres anticipados, al Obispo de Salamanca, para invertirlo en la carrera eclesiástica de tres estudiantes pobres que eligiera el Obispo, señalando tres mil a cada uno, hasta la conclusión de su carrera, para hacerlo después con otros tres sucesivamente.

En la foto, interior de la Capilla.