jueves, 18 de marzo de 2010

1 Mega, nada menos...¿Y nada más?

Escrito por Santi Martín Antruejo.

Hace unas semanas me enteraba por un periódico local que el Ministerio de Industria anunciaba que a partir de 2011 todos los ciudadanos españoles tendremos derecho a una conexión a Internet de banda ancha con una velocidad mínima de 1 Mega (Mb), independientemente de nuestra ubicación geográfica o lugar donde residamos, y a un precio asequible y razonable. Vamos, que convertirán este servicio en un derecho universal.

De entrada, la noticia me parece bien, pero…¿1 Mega? ¡Por Dios, menuda rapidez! ¡Qué pretenden, que España vaya con esta velocidad a la cabeza de la vanguardia tecnológica europea o que sigamos anclados en el vagón de cola del tren tecnológico!.

Desde luego, es un paso más y es mejor que nada, pero creo que ya que se meten en faena y que se van a gastar una pastón de cientos de millones de euros, pues que lo hagan como se debe, porque si 1 Mb es algo irrisorio a día de hoy, en 2011 va a ser de chiste y más tercermundista aún. Será comparable a como ir conduciendo por la autopista con un seiscientos mientras los demás van con un Ferrari. Más, si no se obliga también mediante ese decreto-ley a las operadoras a que ofrezcan y garanticen realmente al cliente esa misma velocidad mínima de subida y de bajada.

Hay que decir que España es el país europeo donde tanto las tasas telefónicas como el abono a Internet de banda ancha (ADSL) resulta más caro y encima es el más lento de Europa, pues la mayor parte de las empresas de telefonía no ofrecen ni de lejos la velocidad real que se contrata. Y esto queda aún más en evidencia si las comparas con las velocidades y tarifas mensuales de países vecinos o las ventajas que ofrecen, como por ejemplo Alemania, donde la tarifa de Internet es más barata para los estudiantes, o Finlandia, donde el 80% de la población tiene Internet y en las aldeas rurales cuentan con 8 Megas de velocidad mínima. ¡8 megas!

Actualmente, los que vivimos en pueblos como Sanzoles solo podemos acceder a una banda ancha (bueno, mejor dicho “semiancha”) a una velocidad cuatro o cinco veces menor que en Zamora y pagando entre 45-50 euros mensuales por 1 Mb. Esa es la realidad de muchas zonas rurales: una velocidad ínfima y encima pagando por ella un precio más caro, porque contrates la velocidad que contrates, a día de hoy, las compañías telefónicas no ofrecen ni mucho menos garantizan que realmente vayas a disponer de esa velocidad de conexión, la mayoría porque no lo pueden ofrecer, y encima te exigen un compromiso con ellos como mínimo de 1 año. Vamos, un paquete mediocre y que huele a tomadura de pelo en toda regla, porque te garantizan solamente lo que están obligadas por ley (un 10% de la velocidad contratada) y se aprovechan de la “falta de competencia” que hay en los pueblos “abusando con los precios”.

Pero bueno, nos podemos dar con un canto en los dientes, porque al menos en Sanzoles tenemos acceso, lento y caro, pero tenemos, incluso una aceptable cobertura de teléfono móvil y TDT, algo de lo que aún no pueden disponer otros pueblos de Zamora que siguen, a su pesar, viviendo en el atraso en pleno siglo XXI. ¿Y hasta 2011 que pasa con ellos?

De verdad, alguien tiene que tomar cartas en el asunto, tanto Gobierno como Junta de Castilla y León, Instituciones provinciales, municipales y partidos políticos, hay que dejarse de tirar la pelota unos a otros y trabajar para que Internet llegue de una vez y como debe a todos los pueblos zamoranos, ya que es un factor indispensable y una apuesta de futuro, tanto para fijar población como para el desarrollo social y económico de empresas en zonas rurales, que ya no es que demanden, es que actualmente necesitan de este tipo de infraestructuras para desarrollar su labor diaria. Incluso, también cada vez va siendo más imprescindible en áreas como la educación, pues hasta en los colegios rurales los niños ya comienzan a hacer uso de portátiles y de pizarras digitales en sus clases diarias, por ejemplo en Villaralbo.

Los Telecentros instalados en muchos pueblos han sido casi la única puerta existente para acceder a Internet en el medio rural durante los últimos años, pero el tiempo pasa y para la gente ya no es suficiente, pues cada vez demanda más poder disponer de Internet en su propia casa.

El mundo es hoy en día un ordenador con una conexión a internet y el que vivamos en pueblos cada vez más despoblados no significa que tengamos que seguir siendo discriminados en este tema respecto al resto de ciudadanos que viven en ciudades o pueblos más grandes, desarrollados y pudientes (económicamente hablando), pues si para unas cosas todos tenemos los mismos deberes y obligaciones, es justo pedir que también tengamos los mismos derechos y los mismos servicios.
Hasta ahora las operadoras siempre se han escudado en lo mismo: el alto coste que supone para ellos poder ofrecer estos servicios para tan pocos clientes potenciales, más en zonas remotas o de orografía complicada y, con el añadido de tener a Telefónica como principal propietaria del cableado nacional. Esperemos que ahora que va ha haber inversión pública y mucho dinero de por medio las cosas cambien y la operadora u operadoras que designen sepan estar a la altura y velen porque esa garantía de igualdad para todos los ciudadanos se cumpla, vivan donde vivan, e Internet llegue con buena calidad y rapidez a todos los rincones del país, aunque sea de 1 Mega (esperemos que de velocidad real) y a un precio asequible al bolsillo de cualquier persona.

Si es así, bienvenida sea la medida. Eso sí, que vayan pensando ya en subir esa velocidad año a año, porque si no...
Santi Martín

1 comentario :

carlos torrijos dijo...

El alcalde de Corrales (creo) ha encabezado la iniciativa de protesta por la falta de internet en Nuestros pueblos.
Lo oí el otro día en la SER, ¿ porque no lo apoya el consistorio de Sanzoles? Algún dia nos apoyarán ellos para otros servicios de los que no disponemos.