martes, 16 de septiembre de 2008

Pregón íntegro de Fiestas 2008

Encarna Gallego, encargada de realizar este año el Pregón de las Fiestas, no estando de acuerdo con lo que la periodista de "La Opinión de Zamora" S. Ramos reflejó en su artículo "Cabalgata de cuento", publicado el día 5 de Septiembre, me ha manifestado su deseo de transcribir integramente el pregón por medio de esta página para que los lectores puedan comparar y ver los fallos del citado artículo y así sacar sus propias conclusiones.

Sr. Alcalde, concejales de la Corporación municipal, amigos, vecinos y visitantes de mi querido pueblo de Sanzoles. Gracias a todos por vuestra presencia.

Ha sido una gran sorpresa para mí, cuando me pidieron que hiciese el pregón de nuestras fiestas, y aunque reconozco que no me merezco esta distinción (pues hay personas de mucha mas valía que yo), no me he podido negar a ello, por el cariño que le profeso a mi pueblo y a sus gentes (aún a costa de suspender un viaje que tenía programado para estas fechas). Pero quiero y os pido por favor, que seáis comprensivos con mi persona y aceptéis lo que os voy a decir con el mismo cariño que yo recibí esta invitación y que sepáis disculpar los fallos o las cosas que no os puedan agradar. Me siento muy orgullosa de haber nacido en Sanzoles. Le debo a ella formación DE MI ESCALA DE VALORES, escala en la que figuran en primer término entre otras ,la cooperación y el respeto y que me ha sido transmitida por el ejemplo de mis padres ,mi familia, mis maestros y la gente de Sanzoles.

Por los lugares donde mi profesión me ha llevado y he tenido ocasión de hablar de mi pueblo, he ensalzado sus virtudes, que algunas tiene, y aunque su belleza geográficamente comparada con otros pueblos, no sea mucha, la supera con creces las virtudes humanas que adornan a sus habitantes.

Parece que fue ayer, cuando en este tranquilo y apacible pueblo comencé mis primeros cursos de bachillerato y me vais a permitir que desgrane brevemente unas pequeñas pinceladas de algunos rasgos de mi vida de adolescente y juventud en este mi pueblo. Empecé a estudiar por libre los tres primeros cursos de bachiller con un grupo de vecinos de mi misma edad, para después irnos a examinar a Zamora.

Nos preparaba uno de los maestros de nuestro pueblo D. Constantino (que precisamente vivía en esta plaza) juntamente con el maestro nos preparaba el sacerdote D. Domitilo que nos enseñaba el latín con sus declinaciones y la asignatura de religión. Después de las clases, salíamos con gran algarabía a jugar todos juntos y no nos importaba que nuestra plaza estuviera embarrada cuando llovía ó polvorienta en la época de sequía, pues no estaba cementada como ahora. Lo importante era correr, gritar, jugar, reir, saltar…en una palabra: ser felices hasta que el aviso de la campana de la iglesia con su toque a la oración nos indicaba que teníamos que retirarnos a nuestras casas. La campana nos valía de reloj, ya que en mi época carecíamos de ellos personalmente. Como han cambiado los tiempos ¿ verdad?. Esto a los jóvenes de hoy le sonará a chino, pero para los de mi época los recordarán con ilusión.
Pasaron estos felices años en mi patria chica muy rápidamente. Otra cosa fue cuando en cuarto curso tuve que desplazarme a Zamora para seguir mi bachillerato en el Instituto Claudio Moyano. Os confieso, que ese año fue un gran sacrificio para mí, al tener que dejar a mi familia y a mi pueblo.
Cada vez que salía en el recreo al patio de dicho Instituto y en lontananza veía la carretera que me conducía a Sanzoles, mis ojos se llenaban de lágrimas y me invadía una tristeza tremenda, que se aumentaba más, cuando iba al coche de punto a recoger algo que mis padres me mandaban y me encontraba con jóvenes de mi edad y me comentaban lo bien que se lo pasaban, tnato jugando en la plaza, que era el centro de reunión de todos, como los domingos en el baile, pero… como todo en la vida implica sacrificio y traajo para conseguir el fin que te propones, seguí adelante completando mis estudios, que después se verían compensados en las alegres vaaciones que pasaba en este pueblo tan querido y añorado por mí.

En todas sus fiestas, de Navidad, Carnavales, Las Pascuas, etc los pasaba estupendamente, me divertía de verdad y bailaba hasta el cansancio, pero de un modo especial, vivía las vacaciones del verano, soñaba con la llegada de las fiestas de septiembre, nuestra fiesta. Pensabas en el traje que tus padres te iban a comprar, pues es cuando en mi época estrenábamos nuestras galas… Ahora los jóvenes estáis estrenando en todas las épocas del año ¿verdad?. Claro que sí.
Pero os puedo asegurar que nuestra fiesta la preparábamos con gran ilusión, aunque en mi caso, el día del encierro de los toros y los días anteriores de traer los astados a nuestro pueblo, era de desasosiego, incertidumbre y temor por si pasaba algo, ya que tenía un padre muy entusiasta de los toros y corría sus peligros; después, si no pasaba nada, todo transcurría con total normalidad y alegría.
En muchos de vosotros estarán recuerdos imborrables, como la bajada del toro a la bodega y otros incidentes tristes, que no quiero recordar, pero que están en el pensamiento de todos.

Que distintas eran las fiestas de entonces con las de ahora, no digo, ni mejores ni peores, distintas.
No teníamos Reina de las fiestas como ahora, pero éramos todas reinas de la fiesta. No teníamos peñas como ahora tenemos, pero nos divertíamos. No hacíamos carrozas como ahora se elaboran, pero éramos felices. No hacíamos limonada, pero estábamos contentos. No teníamos carpa, ni plaza cementada para mas comodidad en nuestros bailes, pero no por eso dejábamos de bailar. La iluminación no era tan buena como la actual, pero eso no importaba, nos veíamos todos, alegres y contentos etc. etc. etc. Podría seguir enumerando, pero creo que es suficiente con estos pequeños ejemplos, cuanto han cambiado los tiempos. Lo importante es que cambien para el bien de todos.
Lo que no ha cambiado en mi pueblo (gracias a Dios) es la hospitalidad de sus gentes, la simpatía, la acogida a los forasteros que tienen a bien visitarnos, pues el que viene una vez repite de nuevo, os lo puedo asegurar, porque así, en mas de una ocasión, me lo hacían saber, las muchas amigas que en estas entrañables fiestas venían a disfrutar de ellas.
Es ahora, que cuando he hablado con alguno de los forasteros así me lo han corroborado. No perdáis esa hospitalidad, os invito a seguir siendo así y a que se lo transmitáis a las futuras generaciones, para que esto no decaiga.

Antes de terminar, permitidme confesaros publicamente, que tengo en mi corazón una espina clavada, por no haber podido hacer por mi pueblo lo que por mi profesión hice en lo demás donde fui destinada y que me acogieron en todos ellos como una vecina más. Trabajé por ellos con verdadera ilusión, como si de mi propio pueblo se tratara. Me ofrezco de todo corazón, dentro de mis posibilidades, como en alguna otra ocasión ya lo he hecho, en aportar mi granito de arena en lo que pueda para bien de nuestro pueblo y de todos nosotros. Y no querría pasar por alto sin dirigirme a nuestro alcalde, que al igual que yo fui acogida como una vecina más en los pueblos que me deparó el destino, que él se sienta acogido entre nosotros como un vecino más, trabajando en el engrandecimiento de nuestro municipio y por nuestra parte poner la máxima colaboración para bien de todos y para que se encuentre feliz entre nosotros.
Para todos sin excepción, pero de un modo especial para los jóvenes os deseo unas felices fiestas, que os divirtáis hasta la saciedad pero con la responsabilidad que todos debemos tener para con uno mismo, para con los demás y para todo el entorno, respetando todo para que estas fiestas del 2008 resulten lo mejor posible. Y para terminar os invitaría a dar un ¡Viva! a nuestro pueblo y que mejor ¡viva! que entonando el himno que con gran alegría ensalza las virtudes de Sanzoles ¿Os parece bien?.. Pues adelante.

“Viva Sanzoles, pueblo hermoso y de mucha ilusión…”

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