viernes, 19 de febrero de 2010

Ironías de la Vida

Escrito por Carlos Torrijos Pareja.

Con unas hojas en braille en el atril y otra persona sentada al lado traduciendo con sus manos, desde la tribuna se afirmaba....... Somos muchos los que por diversas circunstancias tenemos que leer los labios de otra persona para saber que dice, y nunca oiremos el canto de un pájaro, el romper de las olas, el susurro del viento, ni la dulce respiración de un niño.

Cuantiosos con la mano pegada a un bastón blanco, imaginamos las formas por el tacto y nos orientamos por el oído, en una interminable noche, sin poder ver los colores, el sol o la luna, ni tan siquiera la silueta de la persona amada.
Tantos los que llevamos el vocabulario en nuestros dedos, haciendo formas y signos para poder decir algo, no pudendo ni pedir auxilio, en caso de necesidad.
Numerosos encadenados a una silla, con la cual tenemos que sortear todo tipo de obstáculos en cualquier lugar. Para los que un simple escalón es un muro infranqueable.
Demasiados los que....... De repente alguien dijo:
"Dichosos sois, porque, “demasiados”, precisamos de otra persona para desplazarnos, lavarnos, vestirnos, acostarnos e incluso para comer........"
Su voz la interrumpió un gemido.
Se abrió una ventana y el viento entró susurrando un pensamiento cercano.

Que infelicidad la mía, que no puedo sujetar ni un lápiz entre mis labios para pedir lo que quiero ó decir lo que siento, ni puedo responder con un simple gesto sí o no, cuando algo se me pregunta.
Indignada, una tormenta de arena cubrió el suelo, y en él se pudo leer: YO OS ENVIDIO.
Tenéis personas que os protegen y abastecen de las cosas y necesidades primordiales, aunque a veces no tengan vuestra propia sangre, aunque sean de otro color de piel, o país. Pero YO. Soy de los países ahí al lado, donde nadie nos cuida, donde la riqueza que emana de la tierra, empobrece más a sus verdaderos dueños, donde la civilización se ha convertido en saqueo, donde la vida vale menos que un mendrugo de pan, donde a los niños solo se les permite vivir, para que ejecuten a otros, donde la miseria es la meta, donde se nos abandona por razón de sexo, donde la soledad es tu mejor aliada, porque la compañía significa vejación, donde nadie quiere mirar por estratégicos intereses económicos, donde el único derecho que se tiene al nacer es la muerte.
Desde este lugar lúgubre y frío donde me tienen postrada y con la piel como único abrigo apretándome los huesos y los insectos como fieles compañeros, solo puedo esperar que por error, algún reportero atrevido me capte con su objetivo y aunque nadie haga nada, se sepa que existo.
Cuando cabizbajos empezaban a sentirse dichosos, y como avergonzándose de pedir sus derechos, un estruendoso ruido rompió el silencio, a lo lejos, desde el más allá, se oyó una voz bronca diciendo a los asistentes:
¡NO! Vosotros no, afortunado yo. Que encontré al fin lo que tantas veces suplique en vida a mi familia y amigos, sin hallar respuesta, luego en aquel sitio, en aquella habitación, sin que nadie me escuchara, como siempre, rodeado de batas blancas, y a los pies de la cama, un señor con traje gris y alzacuellos, pretendiendo alargar mi agonía con un discurso de moralidad. Y después solo, acompañado por el dolor y el borboteo de un respirador junto a mi almohada.
Ahora en paz, ya tranquilo, me difumino en la penumbra, al mismo tiempo que se desvanece mi recuerdo.

Una vara de mimbre rastralló contra la pared, allí al fondo de la sala, se encontraba de pie un anciano desarrapado y sucio, que había entrado por estar a cubierto, pensando que junto aquellos desfavorecidos se sentiría menos marginado, o simplemente porque no tenía otra cosa que hacer aparte de aburrirse dando un paseo. (Soltó una carcajada) “ILUSOS” Yo también deseo una muerte digna, pero mientras esa hora llega, vosotros que tenéis libertad, estudios, trabajo, posición e incluso poder, Vosotros, que en algún momento habéis sufrido la pasividad de esta sociedad sumergida en el individualismo, Vosotros que sentís como gente de vuestra misma condición, mendiga por los despachos de las administraciones, Vosotros, si vosotros y vuestras familias, tenéis que batallar para que no se olvide a nadie, pidiendo que nadie os olvide.
Provocar que los contenedores de armas, partan llenos de alimentos, obligando a nuestros dirigentes, a quitarse la venda de los ojos y encarar la realidad.
Reivindicar a todos los gobiernos que la solidaridad (limosna), se convierta en obligación.
Exigir. La dignidad de toda persona, como su primer derecho al nacer, sin discriminación de ningún tipo, y que la justicia internacional, sea inflexible, con quien ose atentar contra él.
Empezó a divagar........ Nosotros de jóvenes luchamos con los medios que teníamos, pero éramos ignorantes. Con la cultura, habríamos sido capaces de cambiar el mundo, pero oíamos más nuestro estomago, que la campana que avisaba a la hora de la escuela. Ahora solo soy un viejo zarrapastroso, pero aún me quedan fuerzas para gritar libertad. Esa palabra que durante tanto tiempo se tuvo olvidada, silenciada por aquellos que...............................
Dio otro golpe con su vara en la pared, y antes de darse la vuelta para salir, afirmo:
Al final, no os puedo decir cómo será vuestra muerte, pero si os puedo asegurar lo merecida que será vuestra vida. Y gracias a vosotros, a vuestras reivindicaciones, otros cogerán el estandarte de la igualdad y alzarán la voz por todos los desfavorecidos y así conseguir un mundo mejor.
Un grano de arena no hace desiertos, pero sin ese grano, el siguiente, otro y otro............. nunca llegarían a existir.
- A todos, los que se representaba en la sala, GRACIAS.
Caso cotidiano:
- Hola, ¿que tal estás? .- bien .- ala adiós. - Hola, ¿que tal estás? .- pues resulta que..... .- pues yo es que tengo un ..........

Carlos Torrijos Pareja

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