viernes, 22 de diciembre de 2006

LA FIESTA DEL ZANGARRÓN DE SANZOLES (1)

Escrito por Santi Martín Antruejo

Entre los últimos días del mes de Diciembre y los primeros días del mes de Enero, localidades zamoranas como Sanzoles, Montamarta o Pozuelo de Tábara celebran las denominadas Mascaradas de invierno o Fiestas de Antruejo en las que el común denominador es un personaje enmascarado y de vestidura extravagante: El Zangarrón.
El festejo, mitad religioso mitad profano, está ordenado según un ritual que se cumple escrupulosamente desde tiempos inmemoriales y que tiene a los mozos como protagonistas, aunque no exclusivamente, ya que de una forma u otra todo el pueblo participa en ella.

En Sanzoles, la fiesta del Zangarrón se celebra los días 25 y 26 de Diciembre (vísperas y día de la fiesta, respectivamente). Esos días del año, las heladas y las frías y densas nieblas dan todavía un aspecto más fantasmal al enmascarado.
Bajo la dirección del tamborilero y ante el son ancestral de la flauta y el tamboril, los mozos, generalmente los quintos del año, participan en la fiesta como “bailadores” que con su sonar de castañuelas, sus capas negras o bandas y sus "leguis" danzan por las calles del pueblo.

En las diferentes localidades existen diversas variantes propias en la interpretación de esta fiesta, pero en todos una constante que unas veces se aplica al Zangarrón y otras a los danzantes o bailonas: Como su número o normas como la de no dar nunca la espalda al altar de la iglesia o al santo que se venera en la procesión. Otra constante de la fiesta son los cencerros y esquilas.

Actualmente en Sanzoles, el Zangarrón no entra en la iglesia y son las bailonas las que no deben de dar nunca la espalda al Santo. Antiguamente entraba en la iglesia, cumpliendo su faceta de fiesta pagana, y asistía a la celebración de la Eucarisitía.

El Zangarrón de Sanzoles: No sólo Fiesta de interés turístico regional, como ha sido declarada en 2005 y que la sitúa entre las más importantes de Castilla y León, Fiesta que mantiene viva la tradición año tras año.

Si hay alguien que ha escrito sobre la más tradicional y popular fiesta de Sanzoles con numerosos escritos ese ha sido D. Santiago Esteban Ganado (“El Relojero”), sanzolano nacido en 1911. Tres fueron sus grandes pasiones: los relojes (relojero artesanal de profesión), la música (como uno de los componentes de la antigua banda de música del pueblo) y la escritura.
Dentro de esta última, quiero destacar de entre sus innumerables escritos esta composición poética en la que nos explica la versión más popular del posible origen de la Función del Zangarrón de Sanzoles: La versión religiosa, ya que no existe documento escrito alguno que constate su origen exacto.

HISTORIA DEL “ZANGARRÓN” DE SANZOLES
De D. Santiago Esteban

Dicen que hace muchos años
Se declaró la peste en Sanzoles,
Muriendo desde los viejos,
Hasta niños como soles.

Todas las gentes pedían,
Al bendito San Esteban,
Que de aquel terrible mal,
El santo les protegiera.

Como el Santo no podía,
Con aquella peste fatal,
Se creyeron no quería
Y lo tomaron a mal.

No volvieron a la iglesia,
Ha hacer súplicas al Santo,
Por creer que no quería,
Librarles de tanto llanto.

El cura tuvo la idea
De sacarlo en procesión,
Más cuando iba por las calles,
El pueblo se amotinó.

Y empezaron a insultar
Y tirar piedras al Santo
Y hasta algunos le decían,
Márchate, que desencanto.

Al ver tan gran sacrilegio,
Un devoto de esta imagen,
Se fue corriendo a su casa
Y se vistió estos ropajes.

Se rodeó por el cuerpo,
Una manta de las mulas,
Unos cencerros de vaca,
Se colocó en la cintura.

Una media de color blanco
Y otra color colorado,
Unas vejigas infladas,
En extremo de un palo.

De papeles de colores,
Una coleta colgando,
Con una horrible careta,
Así se marchó hacia el Santo.

Con el ruido de cencerros,
Aquella cosa tan rara,
Toda aquella muchedumbre,
De pronto quedó asustada,

Pero éste no se detuvo,
Sino que pasó corriendo
Y la gente aunque asustada,
Se le fue detrás siguiendo.

Dejando al Santo tranquilo
Y sin ninguna protección,
Pudo volver a la iglesia,
Gracias a aquel bicho raro,
Que se llamó “Zangarrón”.

La víspera del “Zangarrón”
Todos los mozos del pueblo
Corren con grandes cencerros,
Con estrepidante son.

Todas las noches lo hacían,
Para espantar a la peste,
Ya que el “Santo no podía,
ni con milagro celeste”.

Corrían todas las calles,
Cargados con los cencerros,
Hasta que apuntaba el día,
Asustando hasta los perros.

Hasta que no murió nadie,
Ni con lunas, ni con soles,
¡La peste ha huido! Gritaban
¡Ya está libre Sanzoles...!

***

También Ana María Juan García, usuaria de este Telecentro, ha querido versificar de este modo la versión más popular de esta fiesta, que está relacionada con San Esteban, en cuyo honor tiene lugar dicho festejo. Y es que como ella dice: "En Sanzoles todos y cada uno de nosotros llevamos asociada desde nuestra niñez la figura siempre exótica y misteriosa del famoso Zangarrón".

LEYENDA DEL ZANGARRÓN DE SANZOLES
De Ana María Juan García

Sentada al amor de mi brasero,
en las frías noches de invierno,
fluyen a mi pensamiento
mil nostalgias y recuerdos.

Cuentos, leyendas, poesías
¡Cómo afloran a mi mente!
Y a pesar de los años transcurridos
Que cercanas y bellas me parecen.

Comprendo que en verso es complicado,
Pero intentaré resumir está leyenda
Que de niños boquiabiertos escuchamos
De nuestros mayores con sorpresa.

Desde tiempos ancestrales,
En mi pueblo se celebra,
El famoso Zangarrón
En honor a San Esteban.

La leyenda popular
Nos narra y da esta versión,
Que una peste destructora
A todo el pueblo asoló.

Para librarse de ella,
Con devoción y fervor
A dicho santo en rogativa
Sacaron en procesión.

Se cuenta que algún desalmado
No hallando su curación,
Con coraje y a pedradas
Contra el mártir se ensañó.
Ante el estupor de todos
De la oscuridad surgió,
Un horrible enmascarado
Que al demonio simuló.

Dispersando a los presentes
Que con inmenso pavor,
Clamaban mirando al cielo
E implorando protección.

Este extraño personaje
¿Quién era y porqué apareció?
Según relata la historia
Nos llega esta explicación:
Que fue un devoto del Santo
Y de ese modo actuó
En defensa de la Iglesia
Y de su Santo Patrón.

Desde entonces y hasta hoy
Sirve de diversión,
Este hombre enmascarado
Que llamamos “Zangarrón”.

Como colofón diré:
Que el 26 de Diciembre
Dicha fiesta celebramos,
En el pueblo de Sanzoles
¡Todos quedan invitados!.

***

jueves, 21 de diciembre de 2006

Dibujos de Navidad de los peques

Como Actividad de Navidad, le propuse a los más "peques" del Telecentro que realizaran un dibujo sobre la Navidad o una felicitación navideña para después ponerlos todos en este blog. La actividad ha tenido éxito y aquí está el resultado del trabajo de los que han querido participar...

Verónica Ponce López (10 años)

Vanessa Puga Domínguez (9 años)

Álvaro González Francés (9 años)

Laura Gallego Carrillo (10 años)

Víctor Gallego Carrillo (8 años)

Gonzalo de la Calle García (11 años)

Eloy de la Calle García (8 años)

viernes, 15 de diciembre de 2006

CARTA A MELITÓN FERNÁNDEZ - Sanzoles 1956

Con motivo de la celebración en los próximos días de la fiesta del Zangarrón en Sanzoles, Mª Carmen García Muñoz, directora de la Asociación Cultural "Melitón Fernández", me ha hecho llegar esta carta que envíaba D. Pedro Recaredo Ferrero, médico de la localidad en 1956, a Melitón Fernández, en agradecimiento al envío de su librito "Escenas de un Zangarrón".
Melitón Fernández fue Zangarrón en 1907 y por "amor al pueblo y a la fiesta" donó todos los aperos necesarios para poder realizarla, indumentaria que tanto Zangarrón como quintos han utilizado durante muchos años. Por este gran gesto la Asociación Cultural lleva su nombre.


He recibido tu carta
Mi querido Melitón
Incluida en tu librito
“Escenas de un Zangarrón".
Y al despertar añoranzas
De mis tiempos de ilusión
Han sumergido mi alma
En dulce y honda emoción.

Con crudeza y realismo
Das la nota y sensación
De reproducir escenas
Que las he vivido yo.

Recuerdo amigo querido
Recuerdo con gran fruición
Cuando al despuntar el alba
Antes de salir el sol,
Yo salía a la ventana
Al oír un esquilón,
Para cerciorarme si era
El propio del Zangarrón
Que entrenándose pasaba
Sin careta y sin zurrón.

¡Felices tiempos aquellos
de inocencia y de ilusión!.
Lo he leído varias veces
Con deleite, con fervor,
Y muy mucho te agradezco
Esa cortés atención.
Y cual reliquia sagrada,
Cual joya de gran valor
Ocupará un distinguido puesto
En esta tu mansión.

Porque en él dices verdades
Porque él expresa valor
Porque refleja el folklore
De esta nuestra población.
Porque amas la patria chica
Y a aquel gran Santo varón,
A San Esteban bendito
Que ha sido quien la inspiró.


Es la fiesta más alegre
De niños con ilusión.
Que alborozados, contentos
Van detrás del Zangarrón.
Y si éste vuelve la cara
Careta diría yo,
Corriendo despavoridos
Rehuyen su aprehensión.

¡Que compungidos se ponen
si las peras les cogió!
Y otros ufanos, flamencos
Muestran gran delectación
Y enseñando la manzana
Dicen “No me la pilló”.

Es función que no se pierde
Es fiesta de tradición
Y tú le has dado un realce
Como nadie se lo dio
Haciendo objetos valiosos
Que dan brillo a la función.
Has sido dos veces héroe
Y mereces galardón,
Una cuando tú lo fuiste
Y ahora al darlo a la impresión.

Muchas peras tú cogiste
Pero el sielso se salió
Si no es Vicente Chanfaina
Que fue quien te lo metió,
Hubieras pagado caro
Tu arrogancia y tu valor.

Tienes el alma de un niño
Y demuestras gran candor
Eres bueno, eres sencillo,
Eres noble Melitón.
Si todos como tu fueran
No habría guerras ¡Vive Dios!
En tu conciencia no caben
Odio, intriga ni pasión.
Que Dios pague el sacrificio
Y esa tu buena intención,
Y cuenta con un amigo
Que te ama de corazón.


Pedro Recaredo Ferrero
- Médico -


Sanzoles año 1956.

jueves, 14 de diciembre de 2006

EL MONDONGO O MANTANZA DEL CERDO


Escrito por Ana María Juan García

Sobre el cerdo existen varios dichos y refranes, de los cuales los más conocidos son:

- Por San Martino mata el pobre su cochino.
- Al matar los puercos, placeres y juegos.
- Invierno bueno pasarás, si cerdo grande o chico matarás.
- De las orejas hasta el rabo, todo es rico en el marrano.
- Del cerdo...hasta los andares.

Aunque el más destacado y popular es el siguiente: “A cada cerdo le llega su San Martín”.

Quizá algunos, ignoran el origen de dicha expresión, que esta basada en una de las costumbres más arraigadas de nuestra tierra: “La Matanza”, que se realizaba a partir del 11 de noviembre día San Martín.
Hoy todavía hay familias que no pueden prescindir de criar sus cerdos para obtener esos buenos chorizos. Sin embargo ya no se vive como en los tiempos de mi infancia, que era uno de los acontecimientos más esperados del invierno, reuniendo a familiares y amigos en una verdadera fiesta, casi en un ritual.

PRIMER DIA: LA MATANZA

Se comenzaba a primera hora de la mañana poniendo buena lumbre con cepas, troncos de encina y almendro. Era conveniente calentar la casa y también el agua que a lo largo de la mañana se iba a necesitar. Para esto, llenaban el pote y varios pucheros de barro, que conforme se iban agotando, los volvían a reponer.

Había que empezar con buen pie obsequiando a los recién llegados. Mi madre tenía siempre preparada una bandeja con pastas y aquellas ricas galletas de coco que comprábamos a granel en casa de la señora Teodora. Para animarse y entrar en calor: licor y guindas en aguardiente. Como en aquellos tiempos no había tarros de cristal, se metían en botellas, aunque el problema surgía a la hora de sacarlas, entonces la imaginación comenzaba a maquinar ...y con una aguja de hacer calceta, que introducían por la angostura de la botella (en aquella época el pipote), lograban pinchar las ansiadas guindas. Los niños disfrutábamos haciendo dicha maniobra como si fuera un juego de birlibiloque (arte de magia).

Una vez todos reunidos llegaba el momento de actuar. Siempre entre los hombres había alguno más decidido que hacía de matachín. Yo conservo un grato recuerdo del señor Eugenio Murcia, gran amigo de mi padre, que siempre fue nuestro matarife. Él, con un gancho de acero apresaba al cerdo por el hocico. El pobre animal ofrecía resistencia pero al final, entre todos, conseguían subirle al tajo sujetándolo sólidamente por las patas y el rabo. Acto seguido, le clavaban el cuchillo en la papada para desangrarlo.

Las mujeres presurosas, acudían con un baño a recoger la sangre, que había que cocerla lo antes posible para preparar el almuerzo. Posteriormente se mezclaba con trocitos de hígado para hacer la “sabrusa” (también llamada chanfaina). El resto de la sangre lo aprovechaban para hacer las sabrosas morcillas.

Siempre he sentido un cariño especial por los animales y me daba tanta pena del cerdo o cerdos que durante el año habíamos cuidado, que desaparecía del lugar para no oír sus gruñidos. Cuando sentía chisporrotear las “ahujeras”, salía de mi escondite intuyendo que el pobre animal ya había dejado de sufrir.

Cuando ya estaba chamuscado, lo lavaban y raspaban hasta dejarlo bien limpio. A continuación, era abierto en canal para sacar las vísceras y también las tripas, las cuales una vez lavadas se convertían en el recipiente ideal para embutir y conservar esos magníficos chorizos, especialmente el conocido chorizo “cular” que teníamos por costumbre comer el domingo gordo o domingo de carnaval. Al final lo ataban fuertemente con una maroma y lo colgaban en una escalera para que se enfriara y oreara hasta la hora del despiece. El veterinario, previamente avisado, pasaba por la casa y cortando un trocito de carne, la llevaba para analizar, cobrando por supuesto sus honorarios.

Los niños ese día, íbamos a la escuela un poco a regañadientes, pues disfrutábamos metidos en aquellos enredos. También nos hacía mucha ilusión salir a repartir la sangre y el hígado entre las amistades, que a cambio nos daban de propina una perra gorda o un real que guardábamos como “oro en paño” para gastarlo el domingo en campeches, bolas de anís o simplemente en una flamante cacha de caramelo, que comprábamos a la señora Crestencia, que se sentaba en la plaza mayor con su enorme cesta.

Ya llegada la noche, era la hora de deshacer, las bromas y tomaduras de pelo se sucedían. A las niñas nos mandaban a buscar un esterquero para echar los sesos (que cabían en un puño). A los chicos, le solían decir, vete a casa de fulano que te dé la piedra de afilar las orejas. El vecino, adivinando que se trataba de la consabida broma, le metía en un saco una pesada piedra que el muchacho acarreaba hasta casa con gran esfuerzo. El festivo grupo, nos recibía a carcajadas quedándonos burlados. Ya para el próximo año, nos reiríamos del pequeño de turno.

Todos gozábamos de “La Matanza” con el estómago bien repleto, contando anécdotas entre risas y bromas y preparando los planes para el día siguiente.

SEGUNDO DÍA: EL EMBUTIDO

El preciado mondongo descansaba en artesas de madera durante toda la noche. Las chichas que habían sido adobadas y amasadas el día anterior estaban listas para ser embutidas.
Las mujeres que parecían más diestras en este trabajo, eran las encargadas de llenar, atar y picar. Los hombres también echaban “una mano” subiendo con la zaranda a tender los chorizos al “sobrao”. Como siempre se rompía alguno, era el momento de hacernos el famoso “pitarro” para los niños. Estos pequeños chorizos, se colgaban al humo de la chimenea y eran los primeros que comeríamos. El resto de la matanza: huesos, tocino y jamones los ponían en sal para su mejor conservación.


Ya vencida la tarde, en un caldero de cobre deshacían la manteca, que una vez derretida conservaban en ollas de barro que irían gastando a lo largo del año. La parte sólida que quedaba sin derretir son los llamados “coscarones” (confieso que a mi nunca me gustaron) pero recuerdo, que otros niños los merendaban impregnados en azúcar. Los restantes se aprovechaban también para hacer los típicos bollos de coscarón adornados con almendras.

Del cerdo, hasta los andares...”¿Esto que quiere decir? Pues que en el cerdo, nada tenía desperdicio. Con los pequeños residuos de coscarones que quedaban en el fondo del caldero, el ama de casa hacía la sopa rodadera o de sartén, añadiendo pan, ajo y pimentón. Dicho caldero, era colocado sobre una trébede en el centro de la cocina. Grandes y pequeños participábamos formando un círculo. Cada vez que comíamos una cucharada dábamos la vuelta entonando alegremente una canción, (quizá sea ese el motivo de llamarla “rodadera”).
Hoy todavía recuerdo el humeante olor de aquella sopa recién hervida con pan de hogaza, y entre otros manjares, las auténticas magras de cerdo asadas sobre el rescoldo.
Además de comer y beber en abundancia, mi madre para esta ocasión llevaba a tostar una cesta con almendras al horno de la señora Liberia. Para partirlas, ponían sobre la mesa ladrillos y cantos rodados, que los niños cogíamos por la calle. Suponía un placer partir y comerlas al mismo tiempo con la alegría y compañía de todos.

Puedo asegurar que esas pequeñas cosas sin importancia y el trato tan cercano con la gente nos hacía felices sin exigir más, viviendo prácticamente con los frutos que proporcionaba la tierra y el mondongo imprescindible entonces para nuestra economía rural.En la época actual, aquel laborioso trabajo se ha ido simplificando. Sin embargo, todavía brillan con luz propia esos chorizos caseros de verdad, que siguen siendo como todos los productos del cerdo una verdadera delicia.

viernes, 24 de noviembre de 2006

ACTRICES DE CATEGORIA

Escrito por Santi Martín Antruejo

El pasado 14 de Noviembre a las 20:15h de la tarde, el grupo de teatro de la Asociación Cultural “Melitón Fernández”, de Sanzoles, representó con gran éxito en el Salón de Actos de Caja Duero (Zamora) los sainetes “La Consulta del Dr. Melquíades” y “Un palillo p’al diente”. Los fondos que se recaudaron con la venta de cada una de las entradas (3€ cada una) iban destinados a la ONG “Manos Unidas” para financiar un proyecto de salud materno-infantil en Sierra Leona consistente en formar a 230 enfermeras y matronas que permitirá, aparte de mejorar la salud maternal de la zona del que se beneficiaran más de 500.000 personas, reducir la elevada mortalidad infantil existente.

Bajo la supervisión de Mª Carmen García Muñoz, las actrices Pía Tejero, Maureli Barbero, Valentina Puga, Juanita García, Merce Barrios, Vanesa Puga, Pascuala Pérez, Magdalena Francés y Purina Aldea, aunque aficionadas todas ellas, demostraron una vez más no solo su buen hacer sobre el escenario, sino también su categoría humana. Y el numeroso público asistente que abarrotó la sala las recompensó con el mejor premió: sus aplausos.

En “La consulta del Dr. Melquíades” se revivía una mañana en la sala de espera de una consulta cualquiera, con la misma diversidad de pacientes: el cotilla, que siempre pregunta “¿Y a usted que le pasa?, el “cara” que a la menor se quiere colar, el rezongón que todo le molesta y no deja colar a nadie, el despistado o esperpéntico, el que siempre tiene prisa por algo e incluso el representante de productos farmacéuticos “que va a tardar solamente dos minutos”.

En la siguiente, “Un palillo p’al diente” se revivía una tarde en una terraza de un bar cualquiera donde el “pesao” de turno da la brasa a todo el que pasa por ella: Desde el camarero hasta el señor que quiere tomarse un café tranquilamente, desde una chica “de buen ver” a la que le tira los tejos o simplemente a un par de abuelos que de tontos no tienen un pelo.

Ambas historias para partirse de risa, repletas de chascarrillos y de frases que quedaran en la memoria de muchos como: “¿Pero a usted cuando le pica?, Cuando llueve... ¿y cuando no llueve?, También... Entonces, ¿le picará siempre...? No...“ o “Erimeo, corre, corre que me meo...”

En el descanso, entre sainete y sainete actuaron Santi Garrido, Diana Puga, Cristina Sacristán y Marina Lozano interpretando el tema de Melendi y la Húngara “Aire que respiro (Por eso te canto)”. Finalizado el segundo sainete y como despedida los chavales de la Asociación Cultural bailaron al ritmo de Batuka dos temas.

El estreno de estas dos obras de teatro se llevó a cabo el domingo 27 de Agosto de 2006 dentro de los actos programados para la Semana Cultural. Y como no, la gente de Sanzoles se volcó una vez más con ellas abarrotando la Plaza Mayor del pueblo, lugar donde se representaron. Para ello, las actrices llevaban varios meses ensayando bajo la dirección de Rosa Muñoz Santarén, profesora de adultos de los cursos 2004-2005 y 2005-2006 en Sanzoles, con la que también prepararon la obra de teatro que se representó el año anterior “¡Que cosas tiene mi tía!.

Posteriormente, el grupo de teatro ha representado ambas obras con gran éxito para los mayores de la Residencia San Gregorio de Zamora, y no descartan visitar otros lugares proximamente.

jueves, 23 de noviembre de 2006

PLUVIOSIDAD DE SANZOLES

¿Cuánto llueve en Sanzoles? o ¿Cuánto habrá llovido hoy?. Seguro que alguien se ha hecho alguna de estas preguntas alguna vez ¿verdad?. Pues Andrés Ferrero Avedillo tiene la respuesta. Y es que este vecino de Sanzoles lleva más de 6 años apuntando día a día en una libreta lo que llueve en el casco urbano del pueblo. Para ello tiene instalado un pluviómetro en el corral de su casa, que es un aparato que recoge y mide la cantidad de agua caída (tanto de lluvia como de nieve). El agua entra por un embudo y se recoge en un colector, y gracias a una regla graduada en mm, Andrés sabe lo que ha llovido siguiendo esta fórmula: 1mm = 1 litro caído en 1 m2 (Para el caso de nieve, se considera que el espesor de nieve equivale aproximadamente a diez veces el equivalente a agua).

Andrés me comentó un día su afición, que ya ha logrado “contagiar” a otros vecinos del pueblo, y me ofreció muy gentilmente su recopilación de datos resumidos por año agrícola en varias hojas, para que sí quería los publicara en el blog. Yo acepté su propuesta encantado: Primero, porque me resultó muy interesante; Segundo, como premio a su constancia por todo el tiempo que ha empleado en realizarlo; y Tercero, por querer compartirlo con los demás a través de esta página.
Andrés, aquí están todos tus datos. Espero que te guste como han quedado...

viernes, 27 de octubre de 2006

RECUERDOS DE INFANCIA


Escrito por Ana María Juan García

El canto de un gallo me despertó en el silencio de la noche. Por más que lo intentaba, no lograba conciliar el sueño. Poco a poco mis ojos fueron adaptándose a la penumbra. Tenía la mente completamente despejada y mis sentidos alerta al menor ruido, pero aquel “quiquiriquí" seguía resonando insistente en mis oídos, haciéndose tan familiar, que de una manera involuntaria mi mente comenzó a viajar dando marcha atrás a la máquina del tiempo. Lentamente fui transportada a los felices años de mi infancia.

Recordé mi casa de labradores, pude ver nuestro arrogante gallo acompañado de su corte de gallinas, escarbando el muladar; era un magnífico despertador anunciando el alba con su potente ¡quiquiriquí!, curiosa anécdota, aquellas pilas sólo se agotaban en Nochebuena cuando el pobre terminaba su reinado y se convertía en delicioso manjar.

Viajando en aquella “alfombra mágica” divisé el maravilloso espectáculo de chimeneas, todas a la par, formando verdaderas columnas de humo que ascendían al cielo mezclándose con la neblina. Otra típica imagen rural era aquel ruido de carros rodando por las empedradas calles, las voces de los gañanes gritando: ¡Arre!... ¡Soo!.

Entre sueños, me parecía sentir a mi querido padre enganchando su pareja de mulas, Clavelina y Provinciana, que a su voz obedecían por esos nombres. De madrugada ya empezaban las duras faenas: arar, preparar la sementera (la siembra se hacía a voleo), binar, aricar, escardar... y no digamos en las viñas hasta recoger el fruto: podar, azufrar, alumbrar o sovacar, etc. Este era el cuento de nunca acabar.

Tengo también muy presente la figura menuda de mi madre, con su mandil atado a la cintura, siempre activa, ordeñando, echando de comer al ganado y cargada con el escriño lleno de paja y leña para poner lumbre en el hogar.

Hasta mi cama llegaba el chisporrotear del fuego, aquel humeante olor a sopa de ajo, servida en escudilla de barro, los torreznos y el aroma a chorizo que envuelto en papel de estraza se asaba en el rescoldo.

Yo era algo “comisque”, así decía mi madre, y desayunaba chocolate con rebanadas fritas o galletas con leche, en aquella época, esto era un lujo reservado solo para niños y “señoritos de capital”.

No puedo menos de recordar los crudos días de invierno con los pinganillos colgando de los tejados, en la escuela el frío se dejaba sentir colándose por las desvencijadas ventanas, las estufas de lata o un canto caliente eran el único alivio para nuestras ateridas manos.

Uno de los acontecimientos más esperados por entonces, era la época de la matanza, parecía una gran fiesta familiar, con abundancia de comida, chanfaina, parrillada y artesas rebosantes de carne para embutir chorizos y morcillas. Los pequeños lo pasábamos a lo grande asando castañas y bellotas en el borrajo. Esta animación se alargaba hasta altas horas de la noche con bromas y chascarrillos.

Mi pensamiento proseguía su ruta imaginaria y con gran satisfacción llegó el ansiado verano, largas vacaciones, amiguitas que venían de la ciudad, nos enseñaban juegos y nuevas canciones que por las noches “al fresco” cantábamos para diversión de nuestros vecinos.

Suponía para mí un placer llevar la merienda a la era, comer a la sombra de la cabaña aquellas apetitosas ensaladas, beber a chorro por el botijo, trillar un rato mientras mi padre y hermano “tornaban” la parva. ¡Como disfrutaba subida en el trillo!, excepto cuando alguna vez me tocaba apañar los cagajones, entonces por el rabillo del ojo veía al pícaro de mi hermano riendo maliciosamente.

De pronto una suave lluvia tamborileó los cristales devolviéndome al mundo real. El fantástico viaje a través del tiempo tocaba a su fin. Había resultado tan auténtico y maravilloso, que he querido plasmarlo en este relato con el vivo deseo de que esos recuerdos de mi infancia jamás queden en el olvido.

martes, 24 de octubre de 2006

EL BUEN VINO DE SANZOLES DONDE VA, TRIUNFA

Escrito por Santi Martín Antruejo

El pasado 20 de Octubre de 2006 se celebró en el Ateneo de Madrid un homenaje a la actriz manchega Sara Montiel. El acto fue presentado por Nieves Herrero y a él acudieron familiares y numerosos amigos de la artista, como José Manuel Parada. A lo largo de la noche y como en cualquier homenaje que se precie afloraron un sinfín de recuerdos, anécdotas, canciones y también muchas risas.

Dirán ustedes, ¿y que tiene que ver este acto con Sanzoles...? pues mucho señores, ya que Sara tuvo que compartir protagonismo con otra estrella esa noche: el vino de Sanzoles, concretamente el “Volvoreta Probus”, un exitoso vino de producción ecológica elaborado en la bodega Viña Zangarrón, ubicada en Sanzoles, y perteneciente a la D.O. de Toro. De este vino solamente se fabrican unas 12.000 botellas al año, algo muy habitual en el ámbito de lo ecológico ya que los viñedos ecológicos dan lo que dan y sacar más producción de ellas significaría una pérdida considerable en calidad.

Con él se hizo el brindis final y todos los invitados, incluida la propia Sara, alabaron sus virtudes calificándolo como una auténtica “maravilla”.

Desde este Telecentro, damos nuestra más sincera enhorabuena a la bodega y a su gerente Antonio Alfonso Fincias... y es que como nosotros ya sabemos: el buen vino de Sanzoles donde va, triunfa.

lunes, 16 de octubre de 2006

Fiesta de la Vendimia 2006

FIESTA DE LA VENDIMIA 2006

Por quinto año consecutivo, la Asociación Cultural “Melitón Fernández” y el Ayuntamiento de Sanzoles han vuelto a colaborar juntos para celebrar la Fiesta de la Vendimia, y un año más el pueblo se ha volcado, pese a coincidir este año con festejos en la localidad vecina de Venialbo. La novedad este año ha sido el Concurso de Cestas engalanadas, en el que podían concursar personas de todas las edades.
Fotografía cortesía de J.Parrado

A las seis y media de la tarde, todos los participantes, 19 concretamente, presentaron sus elaboradas cestas en la Plaza Mayor donde posteriormente un jurado elegiría las tres mejores. Las premiadas fueron:

Primer Premio: Lourdes Hernández
Segundo Premio: Marina Lozano
Tercer Premio: Avelina González

Tras la entrega de premios se realizó una merienda de carne guisada de vaca brava, que fue preparada y cocinada por varios miembros de la Asociación Cultural, y que además estuvo acompañada del buen vino del pueblo. Y como cierre: postres caseros para agasajar a todos los presentes.

Fiesta de la Vendimia 2003 (Foto de Montse Valero)

Montse y Tita, vendimiadoras en la edición de 2005

martes, 10 de octubre de 2006

TIEMPO DE VENDIMIA

Escrito por Santi Martín

Los meses de Septiembre y Octubre son los meses de Vendimia en Sanzoles, así como de todas las labores relacionadas con la elaboración del vino. Los caldos que se elaboran en las bodegas sanzolanas son muy apreciados desde hace muchos años, ya que Sanzoles siempre ha contado en su territorio con muchas viñas de uva de muy buena calidad, de ahí su nombre Sanzoles del Vino. Durante unos años algunas se arrancaron, debido a la concentración parcelaria que se hizo en el pueblo, y otras se dejaron perder, pero en la actualidad ha vuelto a resurgir con mucha fuerza el espíritu del vino en el pueblo.

He querido publicar uno de los numerosos escritos de D. Santiago Esteban, en Sanzoles más conocido como “El Relojero”, gran apasionado de la escritura que contó en sus escritos muchas historias y sucesos del pueblo como el que a continuación relata...


EL VAHO DE LAS BODEGAS

En estos días de Vendimia, tienen que andar con mucho cuidado los agricultores vinícolas, pues hay muchos que se fían y bajan a las bodegas sin precaución cuando ya tienen fermentando las cubas y esta confianza que tienen en sí mismos, puede costarle la vida.
Este vaho, es un gas carbónico asfixiante muy denso, por lo que está siempre a ras de suelo y va subiendo a medida que va aumentando el volumen; es algo así como el gas butano.

Si entrase el sol por el cañón de una bodega donde hubiera vaho, se vería como una neblina a cierta altura del suelo. ¡Cuidado!, que esa neblina es la muerte por asfixia; produce un tufillo agradable, pero cuando quiere uno darse cuenta se asfixia se ahoga y si no tiene quien le auxilie, está perdido.

Hace bastantes años, dos hermanos de Sanzoles, Florián el mayor y Roga el menor, tenían un lagar con la bodega dentro de él, teniendo alguna cuba fermentando. Al llegar uno de los días con un carro cargado de uvas, no encontraba la llave de la puerta por ninguna parte, el mayor dijo a los que se encontraban con ellos que le ataran con una soga y le bajaran por la zarcera y al llegar abajo, cortar la respiración, se desataba y empezaba a correr el pasillo adelante y subía por la escalera y abría la puerta desde dentro. Y así lo hicieron. Pero al empezar a correr por el pasillo, no se acordó de que tenía una escalera de mano estribada sobre una cuba, pegó con la cabeza en ella y cayó al suelo sin conocimiento. Los que le habían bajado y estaban esperando en la puerta, al observar que pasaba el tiempo y no subía, empezaron a llamarle y al no contestar, rompieron la puerta y el pequeño se coló por el hueco sin que lo pudieran sujetar, bajó corriendo, tropezó con su hermano y cayó encima de él. Los que estaban haciendo la operación, terminaron de romper la puerta a toda prisa y pusieron una máquina ventiladora en la zarcera empezando a dar a la manivela a toda velocidad. Cuando terminaron de echar el vaho, los subieron muertos, se creyeron, pero el médico que ya había llegado les hizo respirar y se salvaron. El mayor no lo pasó tan mal porque al perder el conocimiento, no debió respirar apenas, pero el otro cuando yo le ví echando una espuma amarilla por la boca y casi sin conocimiento, creí que no se salvaba; pero se salvaron los dos y viven. El mayor en Sanzoles y Roga en la curva de Santa Ana con su fábrica de dulces.

Pero no sucedió lo mismo a Juan, que estaba en el baile con unos amigos y les dijo que se iba a la bodega a mejer las cubas. Como había transcurrido el tiempo que podía haber empleado, se fueron los amigos allá pensando lo peor y, en efecto, así fue. Cuando pudieron bajar, ya estaba muerto. Las imprudencias se pagan caras.

También una vaca por comer orujo en un pilón de grandes dimensiones, llegó a caer y se asfixió, pues ya desprendía vaho el orujo.

Hay muchos casos y todos son por imprudencias. Como mi prima Natalia, que dejó unas botas abajo sin darse cuenta, y al día siguiente se acordó y no se anduvo con chiquitas: bajó corriendo, agarró las botas y al ir hacia la escalera empezó a tambalearse y a zumbarle los oídos y golpearse las sienes y trompicando y agarrándose, pudo subir, pero estuvo a punto de quedar allí.

Hace dos días me dijeron que ya había habido dos casos como el que acabo de contar, que gracias a la rapidez con que actúan, los salvan, pero siempre es así.

Ahora en unos días están las bodegas abiertas de par en par; a ver quién es el “majo” que se atreve a entrar a robar vino...


Santiago Esteban Ganado “El Relojero”

martes, 19 de septiembre de 2006

LA HISTORIA DE "PIZARRÍN"

Escrito por Susi Enríquez Hernández

Quiero con este relato refrescar la memoria a todos aquellos que vivimos un hecho insólito el día 6 de septiembre en la plaza de toros de Sanzoles en el año 1944, con un toro que se precipitó por una bodega situada en un callejón que daba acceso al coso taurino y que tropezó casualmente con una tinaja llena de vino, donde la res bebió después de romperla hasta saciarse, por lo que cogió una tremenda borrachera y ese fue el motivo de que salieran con vida las personas que allí se refugiaron para pasar el rato bebiendo animadamente el vino de albillo recién estrenado que allí tenía el señor Lucio Gallego, dueño de la mítica bodega.

Les recordaré las personas que allí se encontraban, entre ellas mi padre: Julián “El Labrador”. Perdón si me olvido de alguno que estaba en la animada tertulia y digo animada porque cuando les sorprendió el toro ya estaban bastante bebidos.

En dicho aposento estaban el señor Máximo Rodríguez "El Abuelo", que fue el que abrió la puerta de la bodega para pasar el rato, y unos cuantos que se creyeron afortunados para divertirse con el buen vino blanco de albillo que acababa de hacer el señor Lucio.

El “Labrador”, mi padre, quitó uno de los palos que protegía la entrada de la bodega a modo de burladero y de esta forma entró, sin saber, hasta cierto descanso el citado novillo que, con su cornamenta, empujando por la inercia del desnivel de las escaleras, bebió todo el vino que quiso hasta emborracharse con el exquisito caldo que contenía la preciada tinaja.

De esta guisa, el morlaco, siguió aturdido embistiendo a todo lo que alcanzaba a su paso, y en esta situación llegó al final de la bodega, donde se habían refugiado detrás de las cubas y cubetas de madera que allí estaban, todos los asistentes, entre ellos el pobre de Pizarrin (caminero del pueblo) que sin poder protegerse arremetió contra él atravesándole una pierna con su respetable cornamenta, rasgándole las vestiduras de gala que con tanto esmero su mujer le había preparado. Quedó completamente desnudo y así lo sacaron de la bodega después de subir el toro, que con grandes esfuerzos pudieron acercarlo a la plaza.
Otros de los que no podían faltar en el evento, eran el señor Eugenio Murcia, Antonio García "El carnerero", el señor Santos (molinero de Bamba), el señor Julián "El Labrador" y el dueño de la bodega, el Señor Lucio Gallego.
Me siento obligada a completar el relato, para que lean la copla que con tanto acierto, buen humor y gracia estampaba con soltura el señor Anastasio Muñoz (El esquilador)...

Atención noble auditorio
A lo que voy a contar
Ha ocurrido un caso triste
El día San Sebastián.

¡Ay Pizarrin, quien lo diría!
Que en la bodega
El toro te cogía

El día San Sebastián
A las 4 de la tarde
En la bodega de Lucio
Ha ocurrido un gran percance
El toro salió de la plaza
Pero ya con mala suerte
Que al pobre de Pizarrin
Pudo costarle la muerte.

El toro enfurecido
Hacia el corral se marchó
Y un palo que había puesto
El labrador lo quitó.

El toro bajó hasta abajo
Esto es triste de contar
De la primera cornada
El vino pudo “arramar”.

Pizarrin al ver el toro
Y el vino allí derramado
Clamaba a sus compañeros
Para poder auxiliarlo.

Ya clamaba por su madre,
El toro se emberronó
Y al pobre de Pizarrin
En cueros ya lo dejó.

Todos llenos de temor
Al ver aquel compañero
Que cuando subió el toro
Le registraron su cuerpo.

Le vieron todo “entisnado”
Con una herida infernal
Sólo con una corbata
Que el toro pudo dejar.

Ya lo suben para arriba
Con cara y cuerpo “entisnado”
Y la capa de un torero
Le sirvió de taparrabos.

Lo sacaron a la plaza
Y el público en general
Creyeron en el momento
Que estaba de carnaval.

Enseguida lo llevaron
A los dos facultativos
Y al registrarle la herida
Dicen que era de peligro.

Enseguida lo pusieron
En la alta dirección
El auto de la Cruz Roja
Al hospital lo llevó.

Ya salió del hospital
Con muchísima alegría
A preparar la canasta
Para arreglar la Muñiquina.

Aquí termina la historia
Del pobre del caminero
Dios le dé mucha salud
Para criar a sus pequeñuelos.
***
FOTOS PARA EL RECUERDO

Fiestas de San Sebastián - Septiembre 1948

viernes, 15 de septiembre de 2006

Fotos Fiestas de Septiembre 2006

DESFILE DE PEÑAS 2006
El barco pirata de la Peña Lobatos
Los cabezudos, los colgaos y la charanga
Papa Noel visita la Residencia "El Bienestar"
¡Que bien tratan a sus mayores las
cuidadoras de la Residencia "El Bienestar"



jueves, 14 de septiembre de 2006

Presentación del blog del Telecentro de Sanzoles

Este es el Ayuntamiento de Sanzoles, pueblo de la provincia de Zamora de más de 700 habitantes. En él está ubicado nuestro Telecentro, que se abrió para todos los vecinos en Abril de 2006, y a cargo de él velando por su buen funcionamiento me encuentro yo, Santi Martín, que soy digamos el que me voy a encargar de sacar este proyecto adelante, por supuesto con la inestimable ayuda de todos los que quieran participar en él, ya sean niños, jóvenes o mayores (aquí no se excluye a nadie).

Todo el que tenga algo que decir o alguna historia o noticia que contar y quiera compartirlo desde aquí con los demás será bienvenido.

Así que ya sabeis, a buscar ideas y manos a la obra.

Santi Martín

Más Fotos nuestras: